martes, mayo 26

El cambio se vino de golpe

El cambio se vino de gol­pe”, po­dría ser el título de este hito, que marca el derro­camiento de la dictadura de 35 años (1954-1989) del general Stroessner por su número dos y consuegro, el general Andrés Rodrí­guez, lo que dio inicio a la apertura política desde arriba, a la vigencia de las libertades públicas, a la reintegración del Paraguay a la comuni­dad internacional y a la transición hacia la demo­cracia, según un material elaborado por Line Barei­ro, abogada, politóloga y especialista en derechos humanos.

Dos años antes había eclosionado el conflicto interno en las Asociación Nacional Republicana (ANR – Partido Colora­do) que junto a las Fuer­zas Armadas (FFAA) eran los pilares de la dictadura. De la guerra civil de 1947 quedó un ejército ya tendiente a la subordinación a la ANR, pero fue con Stroessner que todo el que quisiera entrar a las Fuerzas Ar­madas, incluyendo a la Academia Militar y a la Escuela de Suboficiales, debía estar afiliado al Partido Colorado. El sis­tema fue más complejo ya que el partido se en­contró subordinado a un militar y con oficiales en servicio activo ocupando altos cargos. Pero lo rele­vante en este caso es que el conflicto interno en la ANR repercutió también en las FFAA, ya que por militar partidariamen­te, los militares también pasaron a pertenecer a alguno de los dos bandos stronistas: militantes y tradicionalistas.

El triunfo de los militan­tes combatientes stronis­tas en el partido, significó no sólo el desplazamien­to de los civiles tradicio­nalistas de altos cargos en el aparato de Estado, sino que también reper­cutió en las FFAA. El ge­neral Rodríguez era cer­cano al tradicionalismo y conocía bien el poder, así como las debilidades de las FFAA y también quién podía defender al viejo dictador. Fuera de la dirección del Colegio Militar “Francisco Sola­no López”, de la guardia presidencial y pocos más, el resto de las FFAA se plegó al golpe. A pesar de eso fue un golpe en el que murieron militares de baja graduación. Nun­ca se dispuso de datos completos sobre esto y tampoco se difundió una explicación convincente del por qué los tanques a disposición de Stroessner, ni combustible tenían. Lo cierto es que en menos de ocho horas desde el ini­cio del golpe, Stroessner había sido ya apresado por el entonces coronel Lino Oviedo, hombre de confianza del general Ro­dríguez. Por radio 1° de Marzo se difundió la pro­clama leída por Andrés Rodríguez:

“Hemos salido de nues­tros cuarteles, en defensa de la dignidad y del honor de las Fuerzas Armadas; por la unificación plena y total del coloradismo en el gobierno; por la iniciación de la democra­tización plena y total del coloradismo en el gobier­no; por la iniciación de la democratización del Paraguay; por el respeto a los derechos humanos; por la defensa de nuestra religión cristiana, católi­ca, apostólica, romana. Esos son lo que les estoy ofreciendo.” (textual)

El 5 de febrero a las 4 de la tarde, previa renuncia, el dictador partió al exi­lio hacia el Brasil, país donde murió el 16 de agosto de 2006.