El covid 19 no empezó ni terminó hace tres años, ahora tiempo después se han identificado cicatrices que dejó aquel maldito virus que golpeó a nuestro mundo. Por ejemplo, la salud mental de algunos jóvenes sigue dañada de forma permanente. Para aquellos que se recuperaron, esta brutal confrontación con un mundo incierto transformó su relación con el futuro y con el colectivo. La juventud ahora dice: “Ahora solo miro a corto plazo” porque luego del horrible efecto que tuvo aquel virus en la salud humana no existe razón para proyectarse a un futuro incierto. Uno donde lo más importante que tenemos todos en el mundo; la vida, se encuentra bajo riesgo que puede ser por pandemias, ataques terroristas, desastres naturales o por la presencia de criminales cómo personas que formen parte del narcotráfico hagan con herramientas bélicas en lugares particulares donde trafiquen estupefacientes y su consumo frecuente amenaza la vida y salud de quien se vuelva adicto a ellos. Cómo la adicción a cualquier medicamento, alimento, bebida o actividad.
Esta realidad identificada en Francia sugiere buscar, encontrar o crear nuevos estímulos, motivaciones y tareas para los niños, jóvenes y adultos no solo en Europa sino en el planeta que fue la ubicación donde se dió aquella pandemia que según estimaciones pudo haber terminado la vida de 15 millones de personas en nuestro mundo.
En ese tiempo hemos tenido que mutar hábitos, ser más higiénicos y en lo posible mantener la distancia, saludándonos con el puño cerrado o el codo y trabajando desde la casa o a distancia que tuvo un fuerte efecto en la cotidiana e importante socialización, trabajo y reuniones de personas en espacios cerrados.
Ha desarrollado nuevos estilos de trabajo y estilo de vida basados en trabajar y socializar por nuestras pantallas, representa una amenaza a ejercicios naturales del ser humano cómo el hablarnos, vernos, escucharnos y sentirnos para asegurar que nuestros mensajes hayan llegado bien al interlocutor que también busca tener ese compañero de diálogo, cómo el tenista que necesita del contrincante para que el deporte tenga sentido cómo el volley, fútbol o cualquier deporte colectivo. Que también hizo que optemos por usar consolas de juego para “hacer” deportes, o movernos de forma virtual.
Cambio de modelos y actitudes
No podemos negar que esa época dió a la virtualidad una razón válida para existir. Razón que para algunos no es apropiada o lo suficientemente fuerte para estar bien estimulados en una conversación u operación colectiva. Es cómo si estuviera calculado el momento para comercializar pantallas, servicios de internet y atención médica.
Una que funcionó, funciona y funcionará bien siempre que se den conversaciones reales entre el paciente y el médico especializado en un campo específico de la ciencia ocupada en nuestra salud que siempre necesita de atención y cuidado en lo posible para prevenir molestias o enfermedades incómodas en donde sea.
Lo identificado ahora traen consigo consecuencias se sentirían a largo plazo. Porque al no planificar y desarrollar proyectos personales comprometedores terminan las esperanzas de iniciativas comerciales, políticas o de lo que busquen alcanzar organizaciones y grupos sociales que empiezan, desarrollan y terminan ideas o planes para satisfacer necesidades o demandas de otras personas. Hay que entender todo esto si queremos cambiar.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
