Todos sabemos muy bien que la desinformación no es un fenómeno reciente, pero en
la era digital que nos toca vivir, su alcance y velocidad han aumentado a un ritmo
nunca visto, especialmente gracias al uso masivo de distintas redes sociales.
Generando muchas veces confusión y caos en la sociedad, victima de lo que se
conoce popularmente como “noticias falsas”.
Sorprendentemente, muchos de estos infundios se generan y se emiten con toda la
intención de engañar a cierto grupo de personas, de manipular la opinión pública,
desprestigiar o enaltecer figuras e instituciones según le convenga al manipulador. En
la mayoría de los casos, tienden a propagarse con mayor velocidad durante las
noticias de ultimo momento, como elecciones presidenciales, accidentes o desastres
naturales e incluso guerras y crisis financieras.
De acuerdo con un estudio de 2018 y publicado en la revista científica Science,
titulado “La propagación de noticias verdaderas y falsas en línea”, los investigadores
Soroush Vosoughi, Deb Roy y Sinan Aral, descubrieron que las noticias falsas se
propagan más rápido y más lejos que las noticias verdaderas en las redes sociales,
especialmente en Twitter (hoy conocido como “X”).
Entonces ¿por qué se propagan con facilidad las noticias falsas? Quizá una de las
razones más comunes sea la poca alfabetización mediática, la mayoría de las
personas no saben evaluar críticamente los datos de la información en línea. Otro
motivo podrían ser los sesgos ideológicos, al final, ocurre que las personas tienden a
buscar y compartir la información que quieren creer, conforme a sus propias creencias.
El caso más aterrador de desinformación en la historia podría ser el del ministro de
educación pública del tercer Reich, Joseph Goebbels. Uno de los hombres más
cercanos a Hitler. Con simples mensajes repetitivos y simplistas, influyó en el pueblo
alemán para que siguieran la ideología nazi. El legado de Goebbels es un ejemplo
siniestro de como la propaganda y la desinformación en política, pueden ser utilizadas
para crear discursos de odio y justificar cualquier atrocidad.
Combatir un mal como la difusión de desinformación no es tarea fácil. Es importante
que los medios y los políticos promuevan la transparencia y la veracidad en los datos
que comparten. Ser claros y honestos y proporcionar fuentes que respalden sus
argumentos. Al educar a la población sobre los peligros de las noticias falsas que
circulan en redes sociales, ya estamos haciendo algo para detener el avance de la
desinformación y fortalecer nuestra democracia.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares

