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Cuando el asco y el odio a las personas se encuentran

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Siendo un elemento cotidiano en términos de sensaciones, el asco no resulta algo incomprendido o desconocido para las personas, pero, ¿qué pasa cuando esa reacción básica se aproxima al extremismo y llegás a sentir una repulsión descontrolada hacia las personas?

El asco se puede presentar como una reacción normal o habitual ante diversos aspectos de nuestro día a día, principalmente aquellos que se encuentren relacionados a cuestiones referentes a otras personas.

De acuerdo a algunas explicaciones de la psicóloga clínica, Zunilda Rivas, el asco se puede definir como la denominación de una fuerte emoción de desagrado y disgusto hacia algo, como determinados alimentos, excrementos, materiales orgánicos podridos o sus olores, los cuales producen una necesidad directa de expulsar violentamente el contenido del estómago a través de la boca.

“El asco es una emoción básica que todos hemos sentido alguna vez en la vida cuando algo no nos gusta. Se trata, por lo tanto, de una emoción negativa, pero pese a que todos lo sentimos con frecuencia, mucha gente no sabe exactamente su concepto específico o las consecuencias que tiene”, argumentó la licenciada.

Esto hace referencia de manera directa con la sensación de repugnancia generalizada no solo hacia olores o características orgánicas de una persona, sino también a un asco mucho más extremo que puede llegar a relacionarse incluso con las características socioculturales que definen a un individuo.

¿Alguna vez escuchaste hablar de una repugnancia inexplicable hacia una persona, simplemente por sus rasgos típicos o lo que puede llegar a ser en términos culturales? En ese aspecto, el asco puede relacionarse con la xenofobia y, de este modo, una línea muy delgada y casi imperceptible divide la sensación natural de una más extremista a nivel social.

ASCO A LAS PERSONAS
De acuerdo a un especial elaborado por el medio Vice, el asco como una emoción mal transitada puede ocasionar problemas a una persona, pero también a toda una sociedad. Una de esas formas, se representa a través de la xenofobia.

Teniendo en cuenta lo establecido por el medio, los racistas por ejemplo se refieren a sus víctimas como si fueran algo asqueroso o inanimado, principalmente como basura e historia.

De este modo, cuando hablamos de diferentes procesos de deshumanización, el asco juega un papel protagonista y esto se vio recrudecido durante la pandemia, cuando más de una persona generó una repugnancia que ya rozaba el odio hacia los chinos, al verlos como los hacedores de la pandemia del Covid-19.

Según la psicóloga Rivas, con esa postura se puede llegar a hablar de un asco compulsivo o casi obsesivo que por consiguiente afecta el comportamiento normal o habitual de una persona.

Así, la licenciada reafirmó que el asco hacia las personas puede ser un extremo grave, pues el individuo se autoexcluye de un determinado entorno social.

“Las posturas de la xenofobia están relacionadas con el nivel de repulsión hacia la sociocultura y rasgos físicos de la persona. Algunos incluso sienten asco al ver a alguien que cojea o tiene problemas en su movilidad”, explicó.

TRATAMIENTO
Rivas expresó que estas posturas o reacciones se tratarán con métodos o técnicas conductuales; como es un tipo de fobia se debe considerar que fue adquirido por condicionamiento clásico y por consiguiente hacer un contracondicionamiento.

“En simples palabras, se debe extinguir esa conducta desadaptativa e instaurar otra adaptativa, lo que requerirá sesiones de relajación profunda y otras técnicas consideradas adecuadas, como las aproximaciones sucesivas y otras que crea necesaria el terapeuta a cargo”, puntualizó la psicóloga.

Asimismo, indicó la necesidad de aplicar alguna técnica de relajación para aminorar la sensación de asco y tratar de controlar la respiración. Buscar una exposición al estímulo que da asco de forma gradual, para ir lidiando mejor con la aversión y la incomodidad ante ella, hasta que disminuya con el tiempo.

“Es muy necesario el equilibrio de nuestros niveles de repulsión con ejercicios y mucho cuidado a la hora de realizar aproximaciones sucesivas”, concluyó la experta, destacando también que las aproximaciones sucesivas deberían ser orientadas o acompañadas por un profesional idóneo.