El Coeficiente Intelectual (abreviado CI, o IQ por ser Intelligence Quotient en inglés) es una medida estimativa de las aptitudes cognitivas de una persona en relación con su grupo de edad. No mide el conocimiento absoluto (como un examen escolar), sino la capacidad de razonar, resolver problemas, pensar de forma abstracta y procesar información. Para medir el coeficiente intelectual no se utiliza un examen de conocimientos generales, sino una batería de pruebas psicométricas estandarizadas.
El proceso se basa en comparar el rendimiento de una persona con el de miles de personas de su misma edad, en cualquier comunidad de personas en un barrio, ciudad, país, escuela, colegio, trabajo y hasta en la familia donde estamos madre, padre, hijos, y el resto de los parientes, cada uno con habilidades y capacidades intelectuales hacia temas específicos.
Al existir referencias métricas sobre temas relacionados a nuestro organismo, tendemos a ponernos en modo competencia, cómo lo hacemos en el gimnasio o entre compañeros de cualquier deporte para vernos más grandes, ser más rápidos, resistentes o con una estructura corporal marcada.
Lo que importa siempre es conocer más y mejor sobre lo que nos toque cumplir donde, cuando y con quien sea. Lo que debemos entender es que existe una relación entre la inteligencia y el orden de nacimiento de los hermanos.
Hallazgos sorprendentes
Macroestudios científicos (como el publicado por la Universidad de Illinois con más de 377.000 estudiantes o los famosos registros históricos de conscriptos en Noruega) han analizado este fenómeno a fondo. Las conclusiones de la ciencia explican cómo funciona esta relación y, sobre todo, por qué ocurre. Los estudios demuestran que, en promedio, los hermanos mayores tienden a puntuar ligeramente más alto en los test de CI que los hermanos menores.
Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Oslo y publicado en la revista Science concluyó que los hijos mayores tienen de media un coeficiente intelectual (CI) más alto. Para la investigación se utilizó el material académico de la instrucción militar de 240.000 hombres noruegos. Los primogénitos presentaban una media de 103,2 de CI, mientras que los que nacieron en segundo lugar tenían un coeficiente de 101,2. En los más pequeños era de 100. La ventaja de los hermanos mayores se debe enteramente al entorno social y dinámico de la familia. Las tres razones principales que explican este fenómeno son:
1. El «Efecto Tutor» (La ventaja de enseñar)
Esta es la razón con mayor peso científico. Cuando el hermano menor va creciendo, el hermano mayor adopta de forma natural el rol de explicarle cómo funciona el mundo.
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El mayor le enseña al menor a amarrarse los zapatos, las reglas de un juego, cómo resolver una tarea o a entender una película.
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El impacto cerebral: En psicología cognitiva se sabe que la mejor forma de consolidar el pensamiento abstracto y la lógica es tener que estructurar una idea para enseñársela a alguien que sabe menos. El hermano mayor se beneficia intelectualmente al actuar como «maestro» en el hogar. El menor, en cambio, recibe la información ya digerida y no tiene a un hermano más chico a quien enseñarle.
Por eso cómo padre o responsable de niños no se preocupe si el mayor de los hermanos se destaca por pensar mejor o más rápido ante cualquier cosa que el menor, es algo natural por la diferencia de tiempo de vida que presentan y no significa que el menor esté condenado a ser mediocre o ignorante. Es posible detectar y corregir educándolos bien sin comparar sus habilidades o capacidades para evitar discusiones o peleas estériles entre los miembros de la familia, el equipo de personas creado para que exista empatía y apoyo reciproco siempreque se necesite del mismo

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
