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Cercanías reales, no virtuales

De tanto en tanto se dan oportunidades de ver o escuchar publicidades que llegan bien a nuestra mente y emoción, desafortunadamente no es algo habitual, pero se da. Ahora se trata de nuevo del teléfono móvil o celular y su impacto en nuestra cotidianeidad.  Y sobre el efecto que puede llegar a tener en círculos sociales importantes de nuestra vida cómo la familia es ese grupo humano que está allí para y con nosotros hasta morir.

La marca de muebles sueca  Ikea ha hecho una publicidad, no de lo que vende sino de la fea consecuencia de separar a los miembros de una familia que no se conocen bien por el excesivo uso e inmersión en la virtualidad que no da el tiempo para conocerse, hablar y ahondar en temas que al estar  subyugados con una pantalla olvidamos darle importancia a lo trascendente.Desperdiciamos la ocasión de saber más de la gente mas querida y  evitamos profundizar a través de un ejercicio  de la conversación que debemos recuperar para conectarnos bien cómo especie pensante e inteligente que a su vez puede ayudar a hacernos más instruidos en algo en particular.

La publicidad termina con algo que debe darse al inicio de cualquier encuentro social que es que la familia reunida en su cena de Navidad deja sus dispositivos móviles en una caja de donde no lo quitan más y reconocen y se avergüenzan de lo poco que se conocen siendo familia. Y la  breve  frase escogida para concluir el comercial es también una que golpea fuerte y dice: “Esta Navidad, desconecta para volver a conectar”

Esto no debe solo servir para importantes eventos sociales cómo la Navidad en familia sino cualquier tipo de encuentro entre seres humanos que podemos escuchar, pensar y responder usando nuestra boca con palabras que existen, poniendo atención en el otro, interesándose en la vida de quien comparte con nosotros el camino. Estamos tan hipnotizados por la pantalla de los teléfonos celulares  que hemos perdido la posibilidad de conocernos y de reconocernos. 

Importa siempre por la información e ideas que puede servir a algo o alguien que esté dispuesto a oír y responder acerca de un punto tratado en el grupo reunido. 

Recuperar el verbo

No es para ser reiterativo en esta época del año sobre la necesidad de dejar a un lado nuestras pantallas para sentarnos frente a frente y hablar no para perder el tiempo sino sobre todo para invertirlo en la profundización de lo que nos conecte y construya nuestras  vidas, empresas, lazos familiares, comerciales, académicos, o cualquiera que reúna a otros seres humanos  que son importantes para la buena navegación vital del grupo familiar que estuvo, está y estará con nosotros hasta nuestro final.

Uno al que no deseamos llegar sin haber conocido bien a nuestros hermanos, primos, abuelos y padres que solo es posible apagando nuestros teléfonos  e iniciando una charla con quienes estarán con nosotros aunque a veces nos moleste su forma de ser.

Hoy termina noviembre y en unos días más llega la Nochebuena,  la Navidad y año nuevo que significan muchas reuniones sociales que deben tener como ley primordial el desconectarse para conectarse entre nosotros, que solo podemos lograr iniciar, estabilizar u organizar algo que solo es posible  conociéndonos y reconociéndonos   a través de un ejercicio y verbo que es urgente recuperar. el dialogo, un comercial que me hizo pensar y espero a ustedes también.-.

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