La improvisación como política (parte 2)
El único modo en que el Presidente pueda gobernar con fuerzas tan contrapuestas es dejar el campo libre a los diversos actores para que cumplan con sus propósitos; es decir, que cada supuesto caudillo tenga plena libertad de acción en su feudo particular. Este (des?)gobierno puede dar tranquilidad a corto plazo, pero solo puede ser viable recurriendo a la improvisación como herramienta unificadora. Ausentes están la planificación, la previsión, el análisis estratégico, la formulación de políticas claras de Estado que vayan más allá de las administraciones y las personas. Cada nuevo «tendotá» deshace lo que hizo el anterior, vuelve a inventar la rueda y el fuego; y cumple con su máxima prioridad, que es dar un «espacio» a los amigos y correligionarios. El resto no tiene mayor importanci...