Enemigo íntimo
Pareciera no existir peor enemigo del ámbito jurídico que la propia estructura del Estado. En casi todos los pleitos en los que está involucrado el Estado, el mismo pierde a pesar de tener una legión de abogados, y a pesar del raciocinio de muchas de las demandas de empresas como Ingenierim -por ejemplo- que le gana a la Ande, como le ha ganado en otras oportunidades, sigue participando de cualquier licitación que se le presente y no hay ninguna sanción contra ella por no haber entregado las obras licitadas en tiempo y modo que les pare.
Es evidente que la corrupción del sector público, con el privado, pero también del propio segmento público, nos está acabando como República.
El gran negocio es fallar en contra del Estado, que es como pelear contra un muerto, ya están derrotados ant...