Jerusalén, 23 de noviembre de 2025 (EFE) — La ciudad palestina de Belén, en el sur de Cisjordania, retoma por primera vez en dos años sus tradicionales celebraciones navideñas, interrumpidas desde octubre de 2023 tras el estallido del conflicto entre Hamás e Israel. El acto simbólico más esperado será el encendido del árbol de Navidad frente a la Basílica de la Natividad, el lugar sagrado construido sobre la gruta donde, según la tradición cristiana, nació Jesús.
Desde los ataques del 7 de octubre de 2023 y la posterior ofensiva israelí en la Franja de Gaza —que, según fuentes palestinas, ha dejado cerca de 70.000 muertos—, Belén decidió suspender los festejos como gesto de luto y solidaridad con los habitantes de Gaza. Este año, sin embargo, la ciudad vuelve a encender la esperanza con una agenda religiosa y cultural que busca reconectar con su identidad como cuna del cristianismo en Tierra Santa.

Las celebraciones se iniciarán el 29 de noviembre con la llegada del Custodio de Tierra Santa, el fraile franciscano Francesco Ielpo, representante de la orden que desde hace siglos custodia los santuarios cristianos en la región. El 3 de diciembre, Ielpo ofrecerá una rueda de prensa previa al inicio del tiempo litúrgico navideño, y el 6 de diciembre tendrá lugar el esperado alumbrado del árbol y las decoraciones luminosas que iluminarán las calles de la ciudad durante todo el mes.
Además del encendido, el Ayuntamiento de Belén ha organizado un mercado navideño tradicional y evalúa la posibilidad de celebrar un concierto el 24 de diciembre, coincidiendo con la llegada del Patriarca Latino de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa, máxima autoridad católica en la zona. La agenda religiosa se extenderá en enero: el día 6 arribarán los patriarcas ortodoxos para la celebración de la Navidad según el calendario juliano, y el 18 lo hará el Patriarca Armenio.
El regreso de las festividades no solo representa un impulso espiritual, sino también económico, en una ciudad cuyo tejido social y comercial depende en gran medida del turismo religioso. Con esta reactivación, Belén envía un mensaje de resiliencia y fe en medio de uno de los momentos más complejos del conflicto israelo-palestino en décadas.
