domingo, mayo 3

Avisos importantes

Si es de esas personas que está preocupada de lo que puede ocurrir mañana o en cualquier momento del futuro, esta alarma quizá le importe, es una advertencia o premonición de lo que podría pasar con el desarrollo de una tecnología o herramienta que nos debe servir en lo posible para construir y no destruir. Se trata de la Inteligencia Artificial que según Bill Gates;  «En una década, la inteligencia artificial hará innecesarios a los humanos para la mayoría de las cosas». Ya se pronostica por ejemplo que entre los empleos que podrían verse afectados por la IA son;

  • Matemáticos
  • Asesores fiscales, gestores y contables
  • Analistas financieros
  • Burócratas del sector judicial y otros departamentos.
  • Secretarios y administrativos
  • Diseñadores informáticos
  • Traductores
  • Analistas demoscópicos
  • Relaciones públicas
  • Ingenieros

Gates vislumbra una IA que transformará radicalmente dos pilares de la sociedad: la educación y la medicina. Imagine tutores digitales que no solo enseñan, sino que también motivan, detecten puntos débiles y personalicen el aprendizaje en tiempo real. No todos comparten el optimismo mesurado de Gates. Mustafa Suleyman, CEO de IA en Microsoft y autor del libro “The Coming Wave”, advierte que estos desarrollos no serán simplemente herramientas para mejorar el trabajo humano, sino representan ser sustitutos directos de nuestra condición.

Prepararse para el cambio

La referencia informática agrega que tendrá un efecto “enormemente desestabilizador” en la fuerza laboral, rediseñando profesiones enteras y provocando una disrupción sin precedentes en casi todas las industrias.

Incluso se vaticina que entre las carreras que sobrevivirán a la inteligencia artificial se encuentran;

  • Energías limpias y renovables: Ante la crisis climática, la necesidad de desarrollar y gestionar fuentes de energía sostenibles es crucial. Esto incluye ingenieros en energía renovable, especialistas en eficiencia energética y técnicos en redes eléctricas inteligentes.
  • Biociencias: La investigación en biología, biotecnología e ingeniería genética, así como la medicina, son campos donde la capacidad humana de formular hipótesis revolucionarias y dar grandes saltos intelectuales sigue siendo insustituible. Se busca mejorar la salud y la calidad de vida, desde el diagnóstico hasta el tratamiento de enfermedades.
  • Inteligencia Artificial y programación: Aunque la IA es la protagonista, paradójicamente, la creación, desarrollo, gestión y ética de la propia IA requiere de expertos humanos. Esto incluye roles como:

Especialistas en IA y Machine Learning: personas que diseñan y entrenan sistemas de IA.

Científicos y analistas de datos: Fundamentales para extraer valor de grandes volúmenes de información y dar sentido a los datos que la IA procesa.

Ingenieros de prompts: Personas que diseñan las instrucciones que se le dan a los sistemas de IA para obtener resultados precisos.

Especialistas en ética y legislación de IA: Para asegurar que el desarrollo de la IA sea responsable y cumpla con las normativas.

Ingenieros en robótica: Quienes construyen y programan robots que la IA controlará.

Y enfatizó en preparase en carreras que supongan un uso importante de consciencia y sentimientos que son elementos que de por sí carece la IA según Yuval Noah Harari, que ha dedicado tiempo para meditar y desarrollar libros en relación a esta revolucionaría tecnología, cómo su más reciente trabajo “Nexus”, donde desarrolla Una breve historia de las redes de información desde la Edad de Piedra hasta la IA». 

Suleyman no niega el potencial económico de la IA: al contrario, la define como una fuerza que desbloqueará el crecimiento y la riqueza. Al mismo tiempo, la describe como esencialmente “sustitutiva del trabajo”. En otras palabras, el auge de la inteligencia artificial no sería una evolución del trabajo humano, sino una transición hacia un nuevo modelo productivo donde muchas manos ya no serán tan necesarias.

Gates reconoce que el verdadero desafío no es el acceso a la tecnología, sino su uso ético o que sea bien utilizada para buenos propósitos. Cómo para lo que fue inventada y creada como el cuchillo y otras herramientas que usamos en nuestra casa u oficina que a veces por no tener un control total de donde estén o quienes las usen perdemos la capacidad de controlar su correcta utilización.

 El propio Gates se mueve entre el entusiasmo y la cautela. Su visión no es distópica, pero sí muestra cierta alerta. La IA, en su mejor versión, podría democratizar la excelencia —en la educación, la medicina, la ciencia— y corregir desigualdades históricas. Pero, mal empleada, podría reforzar desigualdades, desplazar trabajadores y sembrar confusión en lugar de conocimiento. Como en toda gran revolución, el desenlace dependerá de quién tome el timón, su seriedad, conocimiento, madurez y experiencia suficiente en el campo donde decida aplicar el libre  tránsito de la IA.

La inteligencia artificial (IA) es una herramienta poderosa con un potencial enorme, y la respuesta a si es «buena» o no depende de cómo la definamos y usemos.