Una investigación periodística internacional reveló que un entramado de inteligencia ruso, identificado como «La Compañía», habría desplegado durante 2024 una campaña coordinada de desinformación orientada a desacreditar al gobierno del presidente argentino Javier Milei. La información surge de una filtración de documentos y reportes de inteligencia a la que accedió un consorcio de medios liderado por el medio africano The Continent, y trabajado en conjunto por una red internacional integrada por openDemocracy, Dossier Center, iStories, All Eyes on Wagner, Forbidden Stories y la plataforma Filtraleaks, dirigida por el periodista Santiago O’Donnell. Bloomberg Línea publicó los detalles de esta investigación para la región, dando a conocer los pormenores de una operación que combina tácticas de guerra híbrida con estrategias de comunicación digital.
Según la documentación confidencial analizada, la operación rusa combinó múltiples tácticas para maximizar su impacto en la opinión pública argentina. Por un lado, se difundieron noticias, análisis y columnas de opinión en sitios digitales locales, mezclando datos reales con narrativas manipuladas para generar confusión y desconfianza en la ciudadanía. Por otro, se habrían impulsado acciones para exacerbar las diferencias dentro del oficialismo, buscando fragmentar la base de apoyo del gobierno y debilitar su capacidad de gestión. Esta estrategia de «dividir para influir» es característica de las operaciones de desinformación rusas en otros países.
La investigación también señala que la red habría canalizado recursos y contenidos para fortalecer discursos críticos hacia Milei desde sectores opositores, sin que estos necesariamente conocieran el origen externo del material que utilizaban. Además, se identificaron esfuerzos para deteriorar las relaciones de Argentina con países vecinos, con el objetivo de aislar diplomáticamente al gobierno y reducir su margen de maniobra en foros regionales como el Mercosur o la CELAC.
INVERSIÓN MILLONARIA Y AUTORES FANTASMA
Los registros financieros de «La Compañía» indican que, entre junio y octubre de 2024, se destinaron al menos US$ 283.100 exclusivamente a la producción y difusión de contenidos en plataformas digitales argentinas. A esa cifra se suman otros US$ 343.000 destinados a operaciones en terreno, incluyendo tareas de recolección de inteligencia, coordinación logística y otros costos operativos. En total, más de medio millón de dólares invertidos en una campaña diseñada para operar bajo el radar y evitar la atribución directa.
Un dato revelador: la gran mayoría de los artículos publicados carecía de autor identificado. En los casos en que aparecían firmas, estas correspondían a nombres poco conocidos en el ámbito periodístico local o, directamente, a identidades apócrifas imposibles de verificar. Esta práctica, conocida como «ghostwriting estratégico», permite difundir narrativas sin exponer a los operadores reales ni dejar huellas que faciliten el rastreo de la fuente original.
Los temas abordados en esta campaña incluían ajustes en el ámbito educativo, recortes salariales, protestas sociales y otras cuestiones sensibles para la agenda pública argentina, buscando capitalizar el malestar en sectores vulnerables. Los documentos analizados muestran que los contenidos se adaptaban según la coyuntura: en momentos de alta conflictividad social, se priorizaban notas que amplificaban el descontento; en etapas de estabilidad, se buscaba sembrar dudas sobre la sostenibilidad de las reformas.
76 ARCHIVOS QUE EXPONEN LA METODOLOGÍA
La investigación se basa en 76 archivos reservados que salieron a la luz tras el trabajo del consorcio internacional. Estos documentos incluyen informes de inteligencia, presupuestos, cronogramas de publicación y evaluaciones de impacto, lo que permite reconstruir con detalle la metodología empleada por la red rusa. Entre los hallazgos más relevantes figura la existencia de un «calendario editorial» que coordinaba la publicación simultánea de contenidos en múltiples plataformas para generar un efecto de eco y aparentar consenso social.
Expertos en ciberseguridad y guerra híbrida consultados por los medios participantes señalaron que este tipo de operaciones son características de la estrategia rusa en el exterior: bajo costo, alto impacto y negación plausible, lo que dificulta la atribución directa y la respuesta estatal. Según estos analistas, la clave del éxito de estas campañas no reside en convencer a la población de una verdad alternativa, sino en erosionar la confianza en las instituciones, los medios tradicionales y el propio concepto de verdad objetiva.
La revelación de esta campaña adquiere especial relevancia en un momento de reconfiguración de alianzas en América Latina. Argentina, bajo la gestión de Milei, ha marcado un giro en su política exterior, acercándose a Estados Unidos y distanciándose de gobiernos progresistas de la región, lo que podría haber motivado intereses externos en influir sobre su estabilidad política. En este contexto, operaciones como la descrita buscan no solo afectar a un gobierno específico, sino enviar un mensaje disuasorio a otros países que consideren alineamientos similares.
