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Editorial

Antagonismos

¿Agronegocio o agricultura familiar?

En una sociedad que va acostumbrándose a los antagonismos en prácticamente cual­quier actividad, no es raro que desde algunos observatorios se estudie el agronegocio como un modelo antagónico e irreconcilia­ble con la tradicional agricultura familiar campesina. Para entendernos, veamos cómo definen los expertos ambas actividades.

Por agricultura familiar campesina (AFC) se entiende aquella actividad productiva rural en la cual el recurso básico es la mano de obra que aporta el grupo familiar. Su producción está destinada básicamente al autoconsu­mo con algunos excedentes de renta.

Agronegocio (AGN), en cambio, es un “fenó­meno agroalimentario” que se destaca por una acentuada integración entre la agricultura y el comercio, sectores tradicionalmente sepa­rados y antagonizados por barreras que, sin embargo, han empezado a desvanecerse por imperio de la economía alimentaria. Bajo este formato, la producción se integra a la comer­cialización, la industrialización y los servicios, formando cadenas de valor que se insertan en una economía altamente globalizada.

¿Cómo les va a ambos modelos en el Paraguay? Investigadores de BASE-IS que realizaron un “mapeo” a nivel país hallaron que mientras la agricultura familiar campesina cayó un 33% entre 2002 y 2017, el agronegocio fue en franco aumento para ocupar hoy un 13% del territorio nacional mientras la AFC se refugiaba en un magro 1%. El cultivo de caña de azúcar –tipi­co rubro de la AFC- es un paradigma de ese retiro. En Concepción, el tamaño de la finca promedio era en 2017 de 0,7 hectáreas mientras que en Canindeyú promediaba las 53. En el primero, la caña abastece pequeñas industrias de miel de caña y derivados. En Canindeyú es absorbida por una planta industrial que produce 12 millones de litros de alcohol por mes y 750 toneladas diarias de azúcar.

Los modelos están a la vista, con variables naturalmente. Media hectárea de caña de azúcar permite durar, vivir al día. Veinte o treinta hectáreas con buena productivi­dad son una plataforma para el despegue. Pequeño o mediano productor, con buena tecnificación y mercado asegurado tiene mejores chances de progreso que el campesi­no tradicional condenado apenas a durar.

Son escalones que requieren movilidad. Ninguno de los dos modelos asegura el éxito pero sí oportunidades de lograrlo.

Equipo Periodistico
Escrito por

Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, Lorena Barreto, Luz González, Jacqueline Torres, Patricia Galeano, Magalí Fleitas, Victor Ortiz, David Chamorro, Mary López, Jhojanni Fiorini, Juan Martínez, Felipe Dominguez, Fabrizio Meza.

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