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sábado, diciembre 4, 2021
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Aires nuevos

La actualidad política está marcada por sismos y cambios vertiginosos, donde presenciamos hace pocos meses unas elecciones reñidas en los EEUU, con propuestas al margen de lo “políticamente correcto”. Vemos desde la distancia, una reforma de la estructura política en Chile, un país aparentemente exitoso, donde supuran viejas heridas y deja ver grietas en la sociedad, por las diferencias en el acceso a los servicios básicos para sus habitantes. En la Argentina quizá se pueda percibir mejor estos cambios acelerados, de modelos políticos antagónicos que luchan despiadadamente por el control del poder, entre acusaciones por corrupción, debates interminables en el congreso y en los medios, sobre temas impositivos, el aborto, el agro, subsidios y otros temas.

En nuestro país el debate sobre la reforma del Estado sale al escenario cada tanto tiempo, cuando se notan problemas estructurales como la pobreza, los secuestros, la deforestación, sentencias insólitas de jueces, malas prácticas en la administración de justicia, y la famosa reelección.

Lastimosamente nuestra agenda política desde hace años esta marcada por la corrupción, de escándalos que saltan al tapete, y cada vez con mas asiduidad en la administración pública, que por lejos sobresale el actual poder ejecutivo, sin dejar de mencionar que no es el único con estos “logros”. Los casos del negociado de la venta de energía de Itaipú en el 2019, compras sobrefacturadas de insumos médicos, negociado con tierras públicas en INDERT, las deudas de PETROPAR 2020, entre otros, estos son los que lideran el nefasto ranking.

La corrupción es nuestro país es un problema cultural, lo venimos arrastrando desde mucho tiempo y se normalizó en muchas actividades, como en la compra de votos, los favores políticos, el acceso a la función pública, en los porcentajes de los contratos del estado con empresas privadas, etc. El combate se debe hacer por todos los frentes, sobre todo, desde la educación en los niveles iniciales, de allí parte el cambio positivo hacia una sociedad más justa, de una buena educación.

La política es una actividad humana que tiene miles de dificultades, es compleja por donde se lo mire y a diario somos testigos de lo que mencione en el párrafo anterior, es nuestro día a día. Esta es la imagen que de seguro la mayoría tiene de la política, pero déjenme decirles, es la única actividad que bien hecha o medianamente, puede generar un mejor vivir. La política organiza a la sociedad, determina nuestra existencia social, nos da derechos y obligaciones, y su objetivo es garantizar el bienestar a través de una buena justicia, libertad, la salud, educación, seguridad, y los servicios básicos de agua, luz e infraestructura.

Somos seres políticos por naturaleza y todos en algún momento pensamos en esto, al plaguearnos por algún problema, o alegrarnos por algún beneficio, es decir, no somos apolíticos, en todo caso muchos son apartidarios de los sectores que disputan el poder.

Este es el momento de participar, de organizarnos, de opinar, de formular propuestas, y estar políticamente activos para mejorar nuestra democracia. Las elecciones municipales se acercan y ahí todos tendremos la oportunidad de elegir a los que consideramos son los mejores, de dar chances o castigar. Mas allá de la simple elección de candidatos, considero que esta es una oportunidad para hacer un cambio importante en la política paraguaya, asumiendo el desafío de hacer política, de postularse, ser parte de un grupo que fomente y genere cambios positivos, creo más que nunca, que en nuestra país necesitamos AIRES NUEVOS.

Derlis Humberto Larroza López
Derlis Humberto Larroza López
Abogado y Magister en Ciencia Política de la Universidad Nacional de Asunción. Concejal del Departamento Central. Presidente de la Juventud Liberal Radical Auténtica

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