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Editorial

Abortos interurbanos

Al Metrobus lo mataron. ¿Y el Sitibus?

Hay muchas formas de evaluar una obra pública. La primera, determinar su necesidad y oportunidad, factores que son de estricta competencia política. Luego viene el cálculo costo-beneficio, fase en la que se estudia la relación entre la inversión necesaria y sus resultados en términos de impacto económico, social y ambiental. Un tercer ángulo de análisis es el efecto que producirá su construcción –carretera, viaducto, etc.- en materia de movilización de empresas, creación de empleo estacional, demanda de insumos y de servicios periféricos. Las grandes obras acentúan estas características porque generan una gran expectativa de transformación por el servicio que están llamadas a prestar y, a la vez, producen un impacto directo en la comunidad durante su construcción y habilitación.

Pero hay un cuarto elemento que pocas veces se tiene presente y que sin embargo condiciona todo el resto: el tiempo que lleva la construcción de una obra, desde el primer metro cúbico de tierra removida y hasta su habilitación definitiva. El paradigma negativo de lo que estamos considerando es el Metrobus, un monumento a la pérdida de tiempo y de dinero. Del Metrobus se empezó a hablar a mediados de 2010. El sistema debía beneficiar a unos 300.000 pasajeros diarios que verían reducido su tiempo de viaje -entre San Lorenzo y el centro de Asunción- de dos horas a menos de 40 minutos. Costaría unos US$ 250 millones, 150 de los cuales pondría el BID y el resto inversionistas privados.

Después de quemar siete años en cháchara estéril, la primera palada se dio en julio de 2017, en medio de un coro de maldiciones de vecinos afectados. Así las cosas, en diciembre de 2018 las máquinas pararon y el contrato de construcción fue cancelado. Ahora, la acción se trasladó a un juzgado, porque mientras la empresa constructora reclama una indemnización, el ministerio de Obras habla de multarla. La guerra judicial lleva ya 15 meses. Y mientras tanto, el servicio que prometía el Metrobus no aparece por ningún lado y no hay indicios de que vaya a hacerlo en un futuro próximo. Ya se habla de cierto Sitibus, un sucedáneo del aborto interurbano. Más plata en estudios de factibilidad, etc.

Mientras, el ciudadano sigue gastando dos horas para llegar al centro. Como si el tiempo fuera gratis.

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Equipo Periodistico
Escrito por

Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, Lorena Barreto, Luz González, Jacqueline Torres, Patricia Galeano, Magalí Fleitas, Victor Ortiz, David Chamorro, Mary López, Jhojanni Fiorini, Juan Martínez, Felipe Dominguez, Fabrizio Meza.

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