¡LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN!
El entrecruce fuerte entre el futbolista francés Mbappé y Celeste Amarilla ha dejado una serie de elecciones en torno a los límites de la libertad de expresión y la responsabilidad que tiene cada expresión que se hace en un contexto determinado. Evidentemente el fútbol es una cuestión de carácter pasional y al calor de esas pasiones hay muchas veces expresiones que van mucho más allá de lo que realmente se quiso decir.
Cuando el futbolista francés dijo nosotros vamos con smoking, pero a veces tenemos que sacar las manos para meterlas en la mierda uno podría entender de que la mierda somos nosotros los paraguayos y ellos tuvieron que lidiar con esa calidad de gente. La respuesta de la senadora Amarilla en donde le recordó su pasado africano y las condiciones en las que vivieron en alguna vez personas en ese continente bastante sometido a explotaciones a saqueos a experiencias esclavistas a humillaciones de manera constante y permanente llevaron el tono a una circunstancia en la que incluso los presidentes de ambos países tuvieron que intervenir. Macron incluso diciendo que esto es sujeto de alguna acción de carácter judicial y la respuesta de Peña y de otros actores políticos afirmando que ella no representa los verdaderos ideales y propósitos del noble pueblo paraguayo.
Ciertamente hay mucho que aprender de estas cuestiones. El propio Mbappé durante el juego repitió tres veces una expresión terriblemente ofensiva frente a los futbolistas paraguayos que no respondieron. Cualquier respuesta de ellos hubiera significado probablemente una dura suspensión como la que tuvo Almirón cuando se cubrió la boca ante lo que un turco afirmó que era un insulto.
Estas cuestiones de la FIFA que suspende a alguien que se cubre la boca no suspende a alguien que con la boca abierta expresa frases hirientes y ofensivas. Una FIFA que se humilla ante Trump levantando una tarjeta roja a un futbolista de Estados Unidos. Y también, por qué no, estas derivaciones nos muestran de que hay que replantearse los límites de la libertad de expresión.
Como toda libertad ella no es absoluta, pero también hay que mirar el contexto para entender su verdadera dimensión. Y hay frases y expresiones que por más hirientes o insultantes que se digan, están protegidas por esa misma libertad de expresión que es uno de los grandes legados de la civilización occidental. No debemos llevar el agua al río, tenemos que colocarlo dentro del contexto e interpretar en el mismo qué es lo que se dijo, en qué ámbito, con qué propósito y con qué verdadera repercusión de esas expresiones.
A veces, las exageraciones sirven para entender el mal humor interno que vive en cada uno.
DEJAR DE ROBAR
.Nuestros políticos siguen con sus bonificaciones, algo inentendible en un país que tiene severos problemas de la administración de la cosa pública donde la plata no alcanza y en donde permanentemente el gobierno tiene que endeudarnos para cumplir con sus obligaciones.
Les han dicho una y otra vez que el mal gasto público es enorme en este país y que alcanza 2.200 millones de dólares anuales. El que mejor interpretó eso fue Enrique Riera, el ministro del interior, que dividió dicha cantidad por 365 días y le dio 6 millones de dólares diarios que se roban la administración pública. Las bonificaciones son una forma de robo, no tienen por qué estar recibiendo dicho monto nuestros políticos simplemente para sentirse por encima de nosotros, por encima de los comunes, como había expresado alguna vez un diputado del Alto Paraná.
Es la hora de que los paraguayos tengamos un gobierno austero, honesto y dedicado a hacer lo que les mandamos que hagan. Una buena educación, un buen sistema de salud y una seguridad para todos.
UN MINISTERIO CORRUPTO
Cada día salta más evidencia de qué manera el Ministerio de Educación fue parte de una mafia expedidora de títulos a personas que no habían sido entrenadas ni preparadas para dicho oficio. Ahora hay un caso de obstetras que nunca cursaron la materia pero que sin embargo tuvieron títulos avalados por el Ministerio de Educación y Ciencias. Lamentable desde todo punto de vista la complicidad que se montó para justamente, primero, engañar a la sociedad en su conjunto, obligar al pago de una cantidad de dinero a cambio de esos papeles que les permitían ejercer tareas notablemente delicadas como el ser obstetra, en donde se puede juzgar la vida y la muerte de las personas que se encuentran en estado de parir.
Estas cuestiones en el Paraguay tienen que terminar dejando de ser solamente escandalosas. Hay que ir a fondo, castigar a todos los responsables y organizar un sistema para que nunca más se puedan dar circunstancias de este tipo. Todos aquellos que participaron de esta fiesta de expedición de títulos falsos tendrían que ser derivados a la justicia y el sistema tendría que funcionar en favor de la gente que recibe una atención o un servicio de parte de un profesional que realmente fue entrenado y preparado para tal efecto.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
