jueves, septiembre 17

3×3 lunes 14 de sdeptiembre del 2026 por Benjamín Fernández Bogado

RESOLVER LA CRISIS DE LOS PACIENTES

Resolver el problema sanitario es de una muy alta complejidad porque ha sido montado para fracasar. Prácticamente todos los detalles que hacen a la atención sanitaria a los pacientes se encuentran inficionados por la corrupción.

Todo lo que tenga que ver con compra de medicamentos, con licitaciones, con nombramientos de médicos y enfermeras, con la gestión que tiene lugar en nuestros hospitales, si no pueden resolver problemas básicos elementales como la concesión de citas médicas y tampoco pueden hacer licitaciones que no terminen con un manto de corrupción en torno a la compra y al pago de medicamentos es que estamos ante un grave problema. El ex ministro de Hacienda al que chocó la economía, Fernández Valdovinos, no podía entender cómo habían subido tanto las acreencias con los laboratorios. Y tampoco el actual ministro de Hacienda puede saber en torno a por qué se gasta tanto y se gasta mal.

El malgasto público, según el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, representan más de 2.200 millones de dólares tirados a un pozo negro del que no se sabe absolutamente nada. Ojalá el nuevo ministro de Salud, Isaias Fretes, tenga la capacidad para enfrentar a este monstruo de siete cabezas y pueda encontrar una fórmula que permita que la atención sanitaria esté centrada en el paciente, en el ciudadano, en el contribuyente, finalmente en el verdadero factor de la democracia. Hasta ahora han gestionado en contra de esta persona, de este ciudadano, de este paciente.

Es la hora de que la democracia vuelva a tener su eje en el mandante y no en los mandatarios y sus socios.

UNA ECONOMIA INCIERTA

La situación económica mundial genera una serie de preocupaciones con el control ahora de dos salidas importantes de petróleo hacia el mundo.

 

Ya no es sólo el estrecho de Ormuz, sino también el ubicado en el Mar Rojo que ha sido tomado por rebeldes yemenitas. Esta situación va a terminar con incrementos del precio de los combustibles esta semana y creo que podríamos ver incluso otra más antes de la finalización de septiembre, con un impacto inflacionario enorme sobre la capacidad económica del país que en este momento ya se resiente. El propio Cartista Leite, quien vino de Washington luego de 11 meses de ser embajador, dijo que estamos peor que en los tiempos de pandemia.

Una situación que el gobierno debe atender, un gobierno definido de economistas que se supone tendría que saber cómo llevar la nave, pero que sin embargo terminaron encallando en los mismos hechos de corrupción que le han impedido hace bastante tiempo al Paraguay tener una administración clara, transparente, sensata, honesta y austera. Nada de eso hemos tenido de un estado que sigue gastando mucho y mal y cuando hay condiciones internacionales como las actuales en el precio de los combustibles eso se agrava mucho más y perjudica la economía de la gente que se resiente y que clama por cambios en la administración pública.

MOVER A LA GENTE

Las elecciones municipales siguen sin sacudir la modorra ciudadana en este momento. Se ha adormecido al votante, no se le ha permitido participar esperanzadamente en la posibilidad de cambiar lo que le queda cerca en términos de gestión pública. Los municipios se encuentran necesitados de ser el semillero de nuestros políticos que lleguen posteriormente a cargos más elevados en el poder ejecutivo, legislativo y judicial.

Deberíamos encontrar un laboratorio de ideas, de propuestas, de maneras de vinculación entre candidatos a concejales e intendentes y los que son los que terminan eligiendo los en cada comisión. Sin embargo, eso no vemos en este momento actual. Y así como ocurre en Estados Unidos en que Donald Trump promete 5.000 dólares a cada persona que vote por el Partido Republicano, aquí hubo un candidato que es propietario de varios moteles en Itauguá que dice que ofrecerá gratis la pasantía por esos lugares y llegar a ganar.

Ya no hay forma de sacudir el cotarro y de hacer de que realmente la gente se emocione, se entusiasme por las propuestas que cualquier cuestión como las citadas termina llamando la atención y por qué no haciendo de que algunos terminen sufragando por esos candidatos. Muy mal nuestra democracia y también la de Estados Unidos.