POR: BENJAMÍN FERNÁNDEZ BOGADO
JUSTICIA APLAZADA
Los casos que tienen que ver con la corrupción pública avanzan muy lentamente en este país dominado por la impunidad, y eso genera desconcierto y, por qué no, desazón en muchos ámbitos de la democracia paraguaya. Hay una especie de capitulación del sistema judicial ante estos hechos, al punto de que prácticamente jueces y fiscales temen a los organismos establecidos para juzgar su actividad, como el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados o el que elige el Consejo de la Magistratura, donde los intereses políticos priman sobre los intereses de hacer justicia en realidad.
Hoy lo que vemos es un sistema completamente prostituido y deteriorado, a tal punto que cada vez que algunos de ellos reclaman un mejor salario, la sociedad entera se levanta afirmando que no tienen derecho a solicitar nada, porque nada es lo que hacen para impartir justicia en un país con muy alta desigualdad y con un alto nivel de injusticia. El Paraguay y su democracia, que también se define como Estado de derecho, deben empezar a recuperarse desde la justicia, y es ahí donde nuestras instituciones, todas, incluso aquellas auxiliares, han venido fracasando de manera reiterada y permanente.
MÁS MIEMBROS, MENOS INTEGRACIÓN
Las cuestiones de la integración latinoamericana están en entredicho en este momento. Peña de nuevo viajó, sin mucho ruido, hacia Panamá, país que quiere ser integrante del MERCOSUR, un proyecto que nació en 1991 en el Tratado de Asunción, con grandes augurios en un momento en que el mundo globalizado se imponía con bloques de países que buscaban sacar mejor partido de la unión de estas naciones. La Unión Europea fue el primer proyecto; posteriormente se hicieron otros similares, pero ahora podemos decir que el MERCOSUR y los bloques se encuentran en entredicho.
No se están viendo todas las ventajas que supuso en su momento estar integrados, especialmente en materia comercial, y en un mundo donde la guerra de las tarifas ha venido a romper por completo lo que algunos decían que era la única alternativa que tenía el mundo para salir de su situación de pobreza y alcanzar picos más elevados de desarrollo. El hecho de que Chile sea un país adherente al MERCOSUR y no miembro pleno, pero también que lo sean Venezuela y Bolivia en esa condición, no nos ayuda mucho a mejorar las condiciones, especialmente en una región que no ha podido resolver sus problemas económicos, sus grandes asimetrías en materia de moneda, lo que vuelve bastante difícil una integración basada en iguales propósitos y principios.
INSISTIR EN CARRERAS TÉCNICAS
Muchos de nuestros jóvenes paraguayos pueden desarrollar con mayor capacidad tareas en el ámbito de las escuelas técnicas, pero ellas han quedado muy rezagadas en todos los planes, ya sea de la reforma como también de la que se pretende llevar adelante para corregir sus errores. El paraguayo es muy bueno con las cuestiones manuales, y eso se reproduce en elogios a los connacionales en la Argentina, en España o en Estados Unidos.
Nosotros queremos sacar a todos universitarios, y para eso, en países con éxito como Alemania, Singapur o Suiza, solamente corresponde a un pequeño porcentaje de los que iniciaron el kindergarten. Casi el 80% canaliza sus capacidades de formación en carreras técnicas. Aquí tenemos la memoria de la Escuela Técnica Vocacional Carlos Antonio López, muy cerca del predio del Club Guaraní, de la que se conoce muy poco en los últimos años y que ha sido establecida con apoyo y cooperación internacional.
Debemos recuperar nuestra memoria técnica en un momento en que los servicios reclaman gente preparada en prácticamente todas esas actividades, y cuando vemos que la formación universitaria solo arroja un 10% de graduados del 100% que ingresaron a ella. Es tiempo de cambiar el modelo, el formato y el sistema para producir personas satisfechas con sus conocimientos, que encuentren empleo en la realidad actual.
Periodista Senior