POR: BENJAMÍN FERNÁNDEZ BOGADO
ROBO A MANSALVA
Una de las cuestiones centrales que tiene el Paraguay y que debe resolver es la gran corrupción que existe en la estructura del Estado. Hablamos de 2.000 millones de dólares que se pierden en el sumidero de la corrupción todos los años según informes del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.
Esto va en licitaciones, en contratos, en empréstitos, en nombramientos de personas que no realizan ninguna actividad. Solo como referencia, el municipio de Asunción podría funcionar con 3.000 empleados según el último interventor y tiene 10.000. Ahí hay 7.000 personas que tendrían que ser sacadas y se convierten en un acto de corrupción permanente, constante, con un altísimo costo a los contribuyentes asuncenos que tienen que soportar un mal servicio desde la basura hasta los espacios públicos. La corrupción nos pasa la factura y, como país, 2.000 millones de dólares significan la duplicación de recursos para la educación y para la salud.
Eso significa que si se dejara de robar podríamos mejorar al 100% la educación y la salud que tenemos. Pero para esto se necesita una real voluntad de acabar con esto. Mientras siga siendo un factor electoralmente decisivo para el que participa de estas acciones y se crea que el único mecanismo establecido para ese propósito es el robo de la cosa pública, nada podrá cambiar.
Hemos tenido una lamentable experiencia de ocho décadas en donde se ha venido robando y generando varios millonarios desde el Estado paraguayo, en una abierta demostración casi sin pudor ante la sociedad paraguaya de que robar al Estado, robar la cosa pública, no afecta a nadie.
Lamentablemente, en el Paraguay creemos que lo público no es de todos, como debiera ser, sino que es de nadie.
UNA PALIZA A TRUMP
Los norteamericanos se despertaron con reacciones bastante singulares después del triunfo de una persona proveniente de África. Había nacido de padre sudanés y de madre de la India, se hizo norteamericano hace unos años y ganó grandemente la alcaldía más importante de Estados Unidos, la ciudad de Nueva York, con el 52% de los votos. El triunfo de Mandani es una mirada completamente nueva en torno a la política, y se ha notado que la política de la polarización, de la que ha hecho campaña y constante y permanente prédica Donald Trump, le ha comenzado a pasar la factura al Partido Republicano.
Veremos el impacto que tienen los senadores y los diputados de este partido en los que se sostiene el mandatario norteamericano. Veremos si se radicaliza o no el discurso de Trump y si se alejan más los republicanos de esa tendencia para evitar otras derrotas a futuro, el próximo año, cuando tienen que renovar parcialmente el Congreso. Las características de una persona de izquierda, con muchas de las habilidades retóricas del electo alcalde de Nueva York, llevan a una situación de conflictividad con el mandatario americano que estaremos observando con detenimiento en los próximos días.
Ha sido muy claro al afirmar que cualquier reacción de Trump respecto a los fondos federales que quieran ser aplicados a Nueva York los encontrará a todos los neoyorquinos para enfrentársele, no a él en términos personales, al que calificó Trump el domingo pasado de comunista. Nueva York y Estados Unidos ante un despertar inédito: ganaron los candidatos demócratas y también las proposiciones demócratas. Veremos el devenir de los tiempos después de estos resultados.
APRENDER A ELEGIR
El grado de abandono que generan malas elecciones en varios municipios es una cuestión constante y confirmada en el país. Cuando los asuncenos eligieron a Nenecho Rodríguez y no a Nakayama, no podían imaginarse lo que eso implicaría en términos financieros para una ciudad como la nuestra, su capital.
El mal manejo de los recursos ha llevado a una situación prácticamente de default. No están cobrando los jubilados desde hace más de cinco meses porque no remite el dinero que no tiene el municipio, administrado actualmente por Bello, del mismo equipo de Nenecho Rodríguez. Las basuras se acumulan en la capital paraguaya y el grado de abandono crece.
Lo peor es que no habrá renovación de alcalde hasta finales del año 2026, o sea, el nivel de deterioro del municipio asunceno todavía puede ser aún mayor. La hemorragia que tiene la ciudad puede llevar a una situación de colapso. Mejor hubiera sido como los esteños, que eligen el próximo domingo al sustituto de Prieto y le dan la responsabilidad de hacer una buena tarea si es que pretenden continuar en la intendencia.
Todas estas cuestiones tiene que pensar más el elector cuando le toca la responsabilidad de votar o de elegir al que realmente tiene las capacidades para llevar adelante la administración de una ciudad. No escojamos más a los payasos, a los charlatanes y a los ladrones, si no queremos que nos pase lo de la Gobernación de Central, lo de Lambaré y lo de Asunción.
Periodista Senior