viernes, septiembre 25

UN DISCURSO DOLOROSO

Un discurso es una forma de comunicación en la que un emisor construye un mensaje y lo transmite a un receptor utilizando un código que tengan en común. Hace poco se dio el cierre de actividades escolares de unos universitarios y en la ocasión el mejor egresado de la carrera de medicina Juan José Álvarez Cano en una parte de su discurso dijo que “tenemos Un sistema corrupto que nos expulsa”, además expuso que en tres años se registraron 15.000 nuevos profesionales de blanco, advirtiendo que la mitad proviene de carreras sin acreditación, mientras los residentes cobran apenas G. 10.000 la hora. Y son personas con responsabilidades de atender y/o cuidar a otras personas. 

Cano apuntó contra las universidades “garaje”. “Muchas facultades de medicina no están debidamente acreditadas , que (no) cumplen con los criterios mínimamente establecidos, por instituciones legales como el Consejo Nacional de Educación Superior (Cones), donde no se cumple un papel docente, donde no hay una infraestructura acorde a lo que necesitamos, y donde las prácticas hospitalarias hasta se pasan de largo”, afirmó el doctor de 25 años de edad que de acuerdo a su ritmo de vida y cómo “funcione” el sistema sanitario en el país seguirá sano y con vida empleando sus conocimientos, cuerpo y espíritu para cumplir bien su tarea cómo médico, El mismo  que no solo debe tener conocimientos firmes para diagnosticar y solucionar bien complicaciones de salud que presente una persona, para que pueda seguir trabajando, estudiando y viviendo sin molestias o sin estar dependiendo de fármacos, herramientas o personas que los atiendan. 

Verdades dolorosas

El egresado no esquivó la crisis reciente que golpeó a los hospitales públicos. Calificó como “un acto de valentía” las renuncias masivas de especialistas que se dieron semanas atrás, advirtiendo que es imposible ejercer medicina de alto nivel cuando la estructura colapsa. Que debe estar fuerte, sólida y efectiva para que sea de utilidad no solo para el paciente sino el personal de blanco que precisa de herramientas y recursos para atender, tratar y sanar a quienes presenten complicaciones en su salud.

Incluso instó a los nuevos profesionales a no perder la empatía ni la vocación de servicio en un contexto donde la tecnología avanza a ritmo acelerado y por lo que está logrando en el mundo, la medicina también podría ser un campo afectado por la Inteligencia Artificial. Por eso remarcó que las innovaciones deben ser herramientas de apoyo, pero nunca un sustituto de la calidez humana en la atención médica. Y quizá en la atención o servicio brindado por cualquier ser humano que sentimos y tenemos consciencia de las necesidades, carencias y demandas de nuestros. 

Citando al célebre médico argentino René Favaloro, “La medicina sin un humanismo médico no merece ser ejercida”, el profesional concluyó que la ética debe prevalecer ante todo y pese a los cambios que se vienen con la inteligencia artificial (IA): “Es una época de cambios donde debemos subirnos al barco, pero sin perder la ética y la moral. 

La empatía, la comprensión y el razonamiento crítico siguen siendo meramente humanos y no pueden ser reemplazados”. E incluso instó a sus colegas a “ser la voz de los que no tienen voz, exigir condiciones dignas y defender la excelencia de nuestra formación son también formas de ejercer la medicina. Fuimos formados en la adversidad: seamos la generación que no solo trata a los pacientes en las camas, sino aquella que ayuda a sanar la dignidad de nuestra profesión”. Cerró entre ovaciones y con razón.