La mente es el conjunto de capacidades cognitivas y fenómenos conscientes e inconscientes que permiten a un organismo procesar información, percibir el entorno, pensar, sentir, experimentar emociones, razonar, imaginar y tomar decisiones. No existe un único tipo de mente universal. Desde la neurociencia, la psicología y la ciencia cognitiva, la mente se clasifica según cómo procesa la información, cómo aprende o el estado de conciencia en el que se encuentra. En este planeta existimos aproximadamente 8.300 millones de personas, lo que representaría el mismo número de mentes, están aquellas ruidosas o complejas y tranquilas o silenciosas. Según el científico Stephen Hawking: “Las personas tranquilas y silenciosas son las que tienen las mentes más fuertes y ruidosas”.
Hawking (1942–2018) fue uno de los físicos teóricos, cosmólogos y divulgadores científicos más brillantes e icónicos de la historia moderna. A pesar de haber sido diagnosticado a los 21 años con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) —una enfermedad neurológica motora que lo dejó gradualmente paralizado y comunicándose a través de un sintetizador de voz—, revolucionó nuestra comprensión de los agujeros negros, el origen del universo y la gravedad. Fue un ejemplo de que es posible lograr importantes resultados en la ciencia con el uso adecuado de la mente humana.
Aprender a entenderlo
Un conjunto de capacidades cognitivas importantes que Hawking tenía guardado en su cráneo, aún estando en una silla de ruedas, con sintetizador de voz y lo que le sirva para hacer uso de los miembros que quedan paralizados por la enfermedad, logró despegar al desconocido espacio para volver a nuestro planeta con importantes descubrimientos sobre “el infinito y más allá”. Aunque suele compartirse como una cita inspiradora, sus palabras también han dado pie a múltiples interpretaciones sobre la inteligencia, la creatividad y la forma en que las personas procesan sus ideas. Aunque suele compartirse como una cita inspiradora, sus palabras también han dado pie a múltiples interpretaciones sobre la inteligencia, la creatividad y la forma en que las personas procesan sus ideas, si es que tienen alguna que valga la pena ser comunicada y aplicada donde, cuando y/o con quien sea.
La frase sugiere que el silencio no es un reflejo de la falta de ideas, sino que puede ser una señal de una intensa actividad intelectual. En lugar de asociar la fortaleza mental con quienes hablan más o buscan llamar la atención, Hawking plantea que muchas personas reservadas desarrollan procesos de análisis, imaginación y reflexión que no siempre son visibles para quienes las rodean, que a veces quizá esperan más acción y menos contemplación o pérdida de tiempo en “tonterías”.
Y hoy día existen muchas distracciones o elementos que pueden perjudicar nuestra mente sino los identificamos y tomamos acción contra esos señuelos, que pueden ser músicas, videos, textos o cualquier persona que no contribuya sino obstaculice o dificulte nuestro tránsito al objetivo que tengamos en nuestro hogar, trabajo, aula o donde debamos estar concentrados y aplicados no solo en tareas físicas sino mentales, que también necesita constante entrenamiento y cuidado cómo nuestro cuerpo para que gestione bien nuestras acciones y expresiones hacia quien esté con nosotros en cualquier oportunidad que tengamos para estar juntos
Aprovechar los silencios
La mente ruidosa es un estado cognitivo caracterizado por un flujo constante, caótico y desordenado de pensamientos que ocurren de forma involuntaria, que puede hacer que cometamos errores en cualquier acción o equivocada. No se trata solo de pensar mucho, sino de la incapacidad de pausar o dirigir voluntariamente la atención, lo que genera una sensación de saturación o «ruido de fondo» permanente en la conciencia. Y bajar los decibeles o cambiar el tono de sus pensamientos puede volverla una persona más atractiva para todos en el planeta.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
