viernes, agosto 7

RECOMENDACIONES ANTIGUAS MUY VIGENTES

A veces creemos que lo pasado debe ser pisado, olvidado y desechado, más existen ideas y personajes que continúan siendo actuales, aunque hayan pasado las horas, días, semanas, meses y años de su existencia, publicación y difusión de sus pensamientos. Uno de ellos fue Marco Aurelio (121 d. C. – 180 d. C.), fue emperador del Imperio Romano desde el año 161 d. C. hasta su muerte. Él decía; “Haz cada cosa en la vida como si fuera lo último que hagas”. 

Marco Aurelio alcanzó una fama perdurable no sólo por la extensión de su imperio, sino por la paradoja de su figura: fue el hombre más poderoso del planeta en su época y, al mismo tiempo, un filósofo dedicado a la búsqueda de la virtud, la humildad y el autocontrol. 

Entre los años 161 y 180 a. C. ostentó brevemente el título de emperador. Con su muerte se puso fin al breve periodo conocido como el de los Cinco Buenos Emperadores ligados a la dinastía Antonina. 

Meditar y profundizar 

Él  cultivó desde pequeño y cuyas enseñanzas plasmó en el libro Meditaciones. Una obra por la que se ha ganado el sobrenombre de rey filósofo. Es importante saber que fue educado en el seno de la tradición de conocimiento del estoicismo griego. Esa que fue escuela filosófica nacida en la Grecia antigua (hacia el 300 a. C.) que propone que la felicidad y la tranquilidad de espíritu (ataraxia) no dependen de las circunstancias externas, sino de la forma en que decidimos juzgarlas y responder ante ellas.   

No existen personas o cosas perfectas en nuestro planeta, pero sí perfectibles, que significa que podemos vivir siempre habituándonos a repetir actitudes, comportamientos y actos buenos hacia nosotros y la comunidad con quienes existamos y para quienes sirvamos.

Para el ex emperador la clave está en actuar con intención y dedicación como paso previo para sacar el máximo rendimiento a la vida personal. Solo así, exprimiendo cada minuto en lo realmente necesario, se puede alcanzar un alto nivel de motivación con el camino vital de cada uno. Y resulta ser un pensamiento antiguo, más con la capacidad de ser aplicado a nuestros días, tiempo en el que nos habituamos a perder la motivación rápidamente ante cualquier compromiso o responsabilidad.

Hay que resaltar además que el estoico podía ejercitar muchas de esas virtudes porque tenía millones de esclavos a sus órdenes.