La Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) confirmó la continuidad de Gustavo Alfaro como entrenador de la selección paraguaya hasta la finalización del Mundial 2030. La decisión extiende el proyecto iniciado por el técnico argentino y le da a Paraguay un horizonte de cuatro años para consolidar el plantel que volverá a competir en una Copa del Mundo.
¿Qué decidió la Asociación Paraguaya de Fútbol?
El presidente de la APF, Robert Harrison, confirmó la continuidad de Gustavo Alfaro al frente de la selección paraguaya hasta el Mundial 2030. La extensión contractual contempla el próximo ciclo internacional de la Albirroja, después de que el entrenador consiguiera la clasificación al Mundial 2026.
La formalización del nuevo vínculo está prevista para los próximos días, una vez que Alfaro regrese al país. Con esta decisión, la dirigencia del fútbol paraguayo evita un cambio de conducción después de alcanzar uno de los principales objetivos del proceso iniciado por el entrenador argentino.
El dato tiene relevancia porque la selección entra ahora en una etapa diferente. La clasificación a 2026 deja de ser el objetivo inmediato y abre un período de preparación más largo, con la Copa América, los amistosos internacionales y el Mundial 2030 como principales referencias competitivas.
¿Qué cambia para Paraguay con la continuidad de Alfaro?
El principal efecto es la continuidad del proyecto deportivo. En lugar de iniciar un nuevo proceso después del Mundial 2026, la APF mantendrá al mismo entrenador durante el siguiente ciclo mundialista.
Eso permite trabajar con un horizonte más amplio sobre la conformación del plantel, la incorporación de nuevos futbolistas y la transición entre generaciones. También facilita que los criterios utilizados por el cuerpo técnico se mantengan durante un período en el que Paraguay deberá renovar progresivamente su selección.
La continuidad no garantiza resultados deportivos, pero sí reduce una de las variables habituales de inestabilidad en las selecciones: los cambios frecuentes de entrenador. Para la APF, significa sostener una estructura técnica con un plazo definido hasta 2030.
¿Por qué el Mundial 2030 cambia el escenario de la Albirroja?
El próximo ciclo tendrá una particularidad que no estaba presente en procesos anteriores: Paraguay será uno de los países anfitriones del Mundial 2030 y albergará uno de los encuentros del torneo.
Eso convierte al período 2026–2030 en una etapa relevante no solo para la selección, sino también para la organización deportiva del país. La presencia de Paraguay como sede implica una agenda que involucra a la FIFA, la infraestructura deportiva, la logística y la proyección internacional del país.
En ese contexto, contar con un entrenador confirmado hasta el torneo permite a la APF trabajar con una referencia técnica estable mientras avanza la preparación para la competencia. La dimensión institucional del Mundial, por tanto, excede los resultados de la selección.
¿Qué plantea Alfaro para el fútbol paraguayo?
El proyecto de Gustavo Alfaro también apunta a cuestiones que van más allá de los resultados de la selección mayor. El entrenador argentino manifestó su intención de dejar un legado en el fútbol paraguayo y planteó la necesidad de mejorar distintos aspectos de la estructura deportiva nacional.
Entre esos objetivos aparecen el desarrollo de futbolistas y la necesidad de fortalecer los procesos que alimentan a la selección. La continuidad hasta 2030 le da mayor margen para desarrollar esa visión y trabajar sobre una estructura que no dependa únicamente de una generación de jugadores.
Para la APF, esto supone mantener una línea de trabajo durante un período suficientemente largo como para evaluar si esas propuestas tienen impacto sobre el fútbol nacional.
¿Cuáles serán los próximos desafíos de Paraguay?
La nueva etapa comenzará con compromisos concretos. La selección paraguaya tiene previstos partidos amistosos contra Bolivia, el 27 de septiembre, y Colombia, el 3 de octubre, ambos en Estados Unidos.
Los encuentros servirán para comenzar a evaluar el plantel después de la clasificación al Mundial 2026 y para observar qué jugadores pueden formar parte de la estructura de los próximos años.
El calendario también estará condicionado por la preparación para la próxima Copa América, que será una de las primeras pruebas competitivas del nuevo ciclo.
La tarea de Alfaro será entonces doble: mantener el nivel alcanzado por el equipo que consiguió la clasificación y, al mismo tiempo, comenzar a construir la selección que llegará al Mundial 2030.
¿Qué cambios tendrá el cuerpo técnico de la selección?
La continuidad del entrenador no significa que todo el equipo de trabajo permanecerá sin modificaciones.
El psicólogo deportivo Iván Tcherkaski comunicó durante la semana su salida del cuerpo técnico. Alfaro deberá definir ahora quién ocupará esa función dentro de la estructura que acompañará a la selección durante el nuevo ciclo.
La salida se produce mientras el entrenador comienza a reorganizar su equipo de trabajo para una etapa que tendrá objetivos diferentes a los del proceso anterior.
La incorporación de nuevos integrantes será parte de la adaptación del cuerpo técnico a un proyecto que tendrá como horizonte final el Mundial 2030.
¿Qué representa la renovación para la APF?
Para la Asociación Paraguaya de Fútbol, mantener a Alfaro significa apostar por la estabilidad después de haber conseguido la clasificación al Mundial 2026.
La decisión también permite separar dos objetivos: primero, competir en 2026 con el plantel que logró la clasificación y, posteriormente, desarrollar una nueva generación con vistas a 2030.
Ese proceso tendrá lugar mientras Paraguay prepara su participación como sede mundialista. La combinación entre selección, infraestructura y organización del torneo hará que el fútbol tenga una exposición internacional mayor durante los próximos años.
La renovación de Alfaro, por tanto, no es solamente una extensión contractual. Es la decisión de la APF de mantener una conducción deportiva durante un período en el que Paraguay deberá pasar de recuperar su presencia mundialista a construir un proyecto con horizonte propio hacia 2030.
¿Puede la continuidad de Alfaro consolidar un proyecto hasta 2030?
La respuesta dependerá de la capacidad de la APF y del cuerpo técnico para transformar la continuidad en planificación deportiva sostenida.
El primer objetivo ya fue alcanzado con la clasificación al Mundial 2026. Ahora comienza una etapa en la que el desafío será ampliar la base de jugadores, sostener la competitividad de la selección y preparar el escenario para el torneo que Paraguay recibirá parcialmente en 2030.
Con Alfaro confirmado hasta ese Mundial, la dirigencia paraguaya optó por mantener una misma conducción durante todo el ciclo. El próximo paso será convertir ese plazo de cuatro años en un proyecto capaz de trascender una sola clasificación y consolidar una estructura deportiva de largo alcance.