lunes, agosto 17

FUNDAMENTALES RETIROS DEL SER HUMANO

Un retiro es una pausa consciente y temporal en la rutina cotidiana, en la que una persona se aleja de sus actividades habituales, del trabajo, del ruido, del entorno digital y de las presiones sociales para dedicarse a la reflexión, el descanso, el crecimiento personal o la práctica espiritual que son pilares fundamentales para el sostenimiento del bienestar humano. 

Según el emperador romano Marco Aurelio; «No hay retiro más tranquilo ni menos agobiante que el que un hombre encuentra dentro de su propia alma». Él dejó una reflexión sobre la importancia de buscar la calma interior incluso en los momentos más difíciles, que pueden ocurrir en cualquier momento, lugar, condición y/o compañía. Reflexionó sobre la serenidad, el equilibrio emocional y la necesidad de aprender a convivir con los propios pensamientos, una idea que continúa teniendo sentido siglos después. 

Al hablar de la paz con uno mismo. Con estas palabras, defendía que la tranquilidad no siempre depende del lugar en el que nos encontremos, sino de la manera en la que afrontamos aquello que nos preocupa sobre nosotros, nuestros entornos sociales o los espacios y momentos que nos toque compartir con otras personas, si es que realmente nos tomamos el tiempo de hablar y estar  con ellas cara a cara cómo lo hacían nuestros padres, abuelos o tíos en el pasado, tiempo que no podemos olvidar, ignorar o dejar de lado sino extraer del mismo lo que ha sido bueno para el ser humano cómo la conversación con el otro o con nosotros mismos sobre cómo somos y nos comportamos con otros y nuestros entornos sociales. 

Encontrar un refugio

Para el emperador, apartarse durante unos minutos del ruido exterior podía convertirse en una forma de recuperar la calma. Mirar hacia dentro, ordenar las ideas y aceptar aquello que no se puede controlar eran algunos de los pilares de su forma de entender la vida.

La frase de Aurelio es una invitación a la autonomía emocional. Nos enseña que la verdadera paz mental no se encuentra comprando un pasaje de avión ni aislamiento extremo del mundo, sino aprendiendo a ordenar nuestros propios pensamientos, hasta que nuestra cabeza se convierta en un hogar sereno al que podamos regresar siempre que la vida se vuelva caótica en nuestras casas, cuando salgamos de ella para estar con otras personas; estudiando, trabajando o haciendo algo que nos sirva como también sirve cualquier retiro que decidamos tomar para nuestra paz o calma mental y espiritual. 

Su reflexión también invita a no buscar constantemente una escapatoria fuera de nosotros mismos y no solo de las tareas, espaciosos círculos sociales con los que nos encontramos diariamente, que nos pueden hacer bien o no de acuerdo a lo que piensen y sientan las personas que nos  acompañen.