Hace poco en una conversación con una persona mayor que yo, íbamos comparando nuestros tiempos y las motivaciones o deseos que existían en la sociedad y lo que coincidimos es que en ambas épocas se destaca el tener lo que sea cómo algo trascendental para el individuo. El mismo que debía ser “rico”, con mucho ingreso económico o que sea parte de una clase social cómoda, feliz y/o sin complicaciones. Epicuro fue un pensador ateniense, nacido en la isla de Samos, famoso por fundar la escuela filosófica conocida como el epicureísmo o El Jardín, que tenía algunas bases en las enseñanzas que daba, cómo:
1. La ética: El hedonismo racional y la ataraxia:
El núcleo central del epicureísmo es que el placer es el bien supremo y el fin de la vida, mientras que el dolor es el único mal absoluto. Sin embargo, no promovía la búsqueda desenfrenada de sensaciones, sino un hedonismo racional y medido.
.2. El Tetrafármaco (Los cuatro remedios)
Epicuro diseñó una fórmula filosófica de cuatro pasos para liberar la mente de los miedos que paralizan al ser humano:
-
No hay que temer a los dioses: Los dioses existen, pero viven en completa bienaventuranza e indiferencia hacia los asuntos humanos. No castigan ni premian.
-
No hay que temer a la muerte: Mientras existimos, la muerte no está presente; y cuando la muerte llega, nosotros ya no existimos. Por ende, la muerte no afecta ni a los vivos ni a los muertos.
-
El bien es fácil de conseguir: Las necesidades básicas del cuerpo y del alma son simples y están al alcance de casi cualquiera.
-
El dolor es fácil de soportar: Si el dolor es intenso, dura poco tiempo; si es duradero, suele ser moderado y tolerable mediante el control mental y los recuerdos gratos.
3. La física: El atomismo de Demócrito
Para sustentar su ética, Epicuro adoptó la teoría atomista. Creía que todo el universo está compuesto únicamente de átomos y vacío.
-
Sin destino ni determinismo: Introdujo el concepto del clinamen (la desviación aleatoria e impredecible que sufren los átomos al caer por el vacío). Esta inclinación fortuita demostraba, según él, que el universo no está determinado por el destino o los dioses, lo que garantizaba el libre albedrío humano.
Vivir con lo necesario
Epicuro también decía; «Si quieres hacer realmente rico a un hombre, no te afanes en aumentar sus bienes; dedícate a disminuir sus codicias y necesidades superfluas», de esta forma lo harás portentoso.
Lo que debemos entender de esta frase es que la riqueza real no se mide por la cantidad de posesiones acumuladas, sino por el nivel de dependencia de las necesidades externas que a veces no pueden ser tan necesarias y se vuelven en gastos superficiales o que terminan haciéndonos perder de los fondos que pueden servir para cosas importantes.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
