educación es el proceso multidimensional mediante el cual se transmiten conocimientos, valores, costumbres, habilidades y formas de actuar a los individuos para integrarlos de manera activa y consciente en la sociedad. Siempre aprendemos mientras estemos con vida, si estamos curiosos y abiertos para conocer más porque a medida que el tiempo avanza, surgen nuevas herramientas, métodos y códigos de comunicar mensajes o ideas, que se hicieron oralmente, de manera escrita en papel o cualquier plataforma en la que se podrían imprimir palabras para que puedan ser leídas, comprendidas o calculadas. Medidas que exigen una formación en castellano, historia, geografía, ciencias, o cualquier disciplina académica, cuya formación no se ajusta a lo perfecto, porque es una tarea humana, y esto hace que existan equivocaciones en cómo educamos a quién sea.
Según el filósofo español José Antonio Marina; “El mayor error educativo ha sido decirles a los jóvenes que solo importa la felicidad y que lograrla es muy fácil”. El experto asegura que inculcar a los jóvenes la idea de que la felicidad es un derecho de fácil acceso debilita su tolerancia a la frustración.
Marina es uno de los filósofos, ensayistas, pedagogos y divulgadores contemporáneos más influyentes del ámbito hispanohablante. Su trabajo destaca por conectar la filosofía clásica con la neurociencia, la psicología cognitiva y la educación, abordando temas como la inteligencia humana, la creatividad, los sentimientos y el aprendizaje.
Las claves del saber
La educación es considerada el motor más poderoso para el desarrollo humano y social. Su importancia radica en que no solo transmite conocimientos académicos, sino que transforma la estructura cerebral, moldea la personalidad, reduce la desigualdad y sostiene las estructuras democráticas y económicas de cualquier sociedad. Por lo que es importante estar bien educado en cualquier cosa que nos toque trabajar, enseñar y hasta aprender.
Con la frase citada más arriba; Marina realiza una crítica directa a lo que considera una versión «descafeinada», engañosa y superficial de la psicología positiva y la pedagogía moderna. Esta idea ha generado dos grandes problemas en la formación de las nuevas generaciones: una distorsión de la realidad y una fragilidad emocional extrema. Que ha vuelto más vulnerable y frágil a muchos niños y jóvenes que se encuentran en el periodo de vida de mucha educación para rendir y comportarnos bien en nuestra adultez.
El filósofo agrega que; decir que; ser feliz es fácil sugiere que el bienestar se consigue mediante pensamientos positivos, frases motivacionales o satisfacción instantánea y en consonancia con la filosofía estoica y aristotélica— sostiene que la verdadera felicidad (eudaimonía) no es un estado de ánimo que se «encuentra», sino un proyecto que se construye. Requiere perseverancia, disciplina, carácter y el desarrollo de la inteligencia ejecutiva para posponer la gratificación inmediata.
Es importante saber que el filósofo afirmó que una de las principales causas del incremento de las adicciones entre los jóvenes radica en un modelo educativo que les ha hecho creer que la felicidad es un derecho fácil de alcanzar.
La felicidad es una experiencia interna y subjetiva; por lo tanto, no se puede exigir ni otorgar como un derecho legal. Como señala el filósofo José Antonio Marina, la felicidad no es un estado de ánimo que se «encuentra», sino un proyecto que se edifica. Requiere aprender a gestionar las emociones negativas, postergar la gratificación y tolerar la frustración. Que son normales que aparezcan mientras somos educados en lo que sea, porque nos sentimos satisfechos de haber conocido y entendido bien lo que nos puede servir en el trabajo, momentos de socialización o si también nos toca educar.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
