En el mundo hay personas que “gracias a Dios” no creen en él, y otras que dicen lo sgte; “Dios es un genio matemático que utilizó matemáticas muy avanzadas para construir el universo”, se trata del Nobel de Física Paul Dirac que se hizo del Nobel compartido con el físico austriaco Erwin Schrödinger— por su descubrimiento de nuevas formas productivas de la teoría atómica. Más de un siglo después de su nacimiento, el físico británico sigue siendo una de las grandes mentes de la ciencia y uno de los padres de la física cuántica.
Hay científicos que pasan a la historia por un descubrimiento y otros que, además, le dedican su vida a entender el universo, con una mirada hacia el futuro de la condición humana, que no parece ser el mejor por la forma que pensamos, sentimos y actuamos en nuestro presente. Momento determinante de nuestro futuro; el hoy ahora es siempre fundamental a dónde podríamos llegar o ser el día de mañana, y no debemos aplicar siempre el “carpe diem” o vívelo hoy cómo forma de de diseñar o poner en práctica cualquier proyecto que tengamos en nuestra agenda. Hay que pensar y vivir cómo cualquier matemático científico de ciencias exactas, que tienden a calcular todo antes de decir, actuar o llegar a resultados sus trabajos.
Dirac destacó desde muy niño por una habilidad fuera de lo común para las matemáticas. Su primer camino fue otro: se graduó en Ingeniería Eléctrica en la Universidad de Bristol en 1921, pero tras trabajar poco tiempo como ingeniero decidió seguir su verdadera vocación y se formó en Matemáticas en 1923 que lo ayudó o llevó a alcanzar el tan buscado “premio Nobel” por muchas personas en nuestro planeta. Donde existimos entre muchas personas que tenemos distintos pensamientos o sentimientos sobre lo que sea, cómo sea.
Fe y ciencia
La afirmación de que «el científico no cree en Dios» es un mito popular muy extendido, pero fácticamente falso. No existe una postura única en la comunidad científica: hay científicos ateos, agnósticos, deístas y profundamente creyentes.
Sin embargo, la percepción de que la ciencia y la fe están en conflicto es real. Para entender por qué muchos científicos no creen en Dios —y por qué otros sí— hay que analizar las herramientas con las que trabaja la ciencia. Una herramienta que nos debe servir cómo nuestros dispositivos tecnológicos, vestimenta o lo que usemos para saber la hora, fecha, ver o escuchar bien o movernos a espacios determinados, que se diseñaron y construido gracias a ciencias determinadas, que también han nacido y son usadas por seres humanos para el bien o el mal de acuerdo a nuestra fortaleza racional, emocional y espiritual.
Dirac no solo destacó por sus descubrimientos, sino por una forma particular de entender la ciencia. Estaba convencido de que las matemáticas eran el fundamento del universo y de que las ecuaciones más bellas solían esconder las teorías más acertadas.
Si se imagina el universo como un enorme rompecabezas, Dirac pensaba que cada pieza encaja a la perfección porque todo sigue unas reglas matemáticas exactas. La frase aparece en su artículo The Evolution of the Physicist ‘s Picture of Nature (La evolución de la concepción de la naturaleza por parte del físico), publicado en 1963. Interesante de leerlo y de aplicarlo.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
