miércoles, mayo 13

Volver a disfrutar del otro

La socialización es un proceso de por vida en el que los individuos aprenden, asimilan e internalizan las normas, valores, creencias y comportamientos de su cultura y sociedad para poder participar en ella de forma efectiva, participación que se fue reduciendo por quienes somos parte de la sociedad, una que se justifica o define no sólo por representar una colectividad de personas, sino por lo que hagamos quienes formemos parte de la sociedad, si nos reunimos para hacer una tarea física, comer, educar, aprender o desarrollar tareas para el bien común, y se fue reduciendo desde que hemos introducido pantallas en las reuniones sociales. 

O incrustado en las mismas temas de conversación incómodos o desubicados de acuerdo a las personas que estén presentes que justifican el desarrollo de la reunión. Los mismos no deben centrarse exclusivamente en lo que veamos, escuchemos o sintamos sino en hacer sentir importante a quien nos acompañe en la misma y no ignorado por cualquier dispositivo de plástico que en lo posible nos debe servir y no servirse de  nosotros. 

Porque el celular es una cosa y por ende menos importante que un ser humano, que no solo razonamos sino también sentimos y en esa doble dimensión y capacidad cerebral debe ser cuidada y atendida por quienes formamos parte de cualquier reunión; familiar, laboral, académica o de amigos que se hacen presentes en la convocatoria donde el otro busca ser disfrutado adecuadamente. Eso será lo único que recordará bien el invitado, no solo el haber sido tenido en cuenta para ser invitado sino que una vez en el ágape pudo interactuar o socializar con el otro  que lo vió , escuchó y respondió en relación al tema en común. No será solo uno sino por nuestra capacidad de vincular personas, lugares y momentos específicos siempre surgirán varios tópicos para dialogar que no solo requieren de palabras y conocimiento de los temas sino la voluntad de transmitir recibir y responder los temas que se  socialicen.

Valorar la cercanía

Las pantallas son herramientas que sirven para explicar mejor una postura, aclararla o ampliarla y en lo posible no para perder la posibilidad de una conversación que requiere de atención, concentración y capacidad de enfocarse bien en el contertulio que nos acompañe que puede que no se repita la oportunidad de estar juntos porque todos somos siempre  vulnerables a perjuicios que pueden dañar nuestra salud y hasta la vida de acuerdo a lo que nos expongamos a otra persona. Socializando mejora el estado de ánimo, reduce el estrés, fortalece el cerebro y la memoria, y promueve en el contertulio un sentido de pertenencia y seguridad que es útil para cualquier tarea básica en sus vidas.

Hace poco me tocó estar en un cumpleaños de un pariente, en el que no faltaron los “teléfonos inteligentes” que podemos decir ya forman parte de todos cómo la ropa, calzado, o lo que llevemos encima para nuestra salud o lucir más atractivos en un lugar en particular. Quizá por eso estas herramientas se concentran mucho en cómo luzcan o suenen porque ya se han vuelto en el nuevo atuendo de hoy día. que los debemos usar bien y no dejar que los mismos nos usen para los fines que tengan los diseñadores y creadores de algoritmos específicos, que salen de mentes humanas que en algunos casos se preocupan por el estado de salud de una persona o una comunidad de personas. 

Debemos preocuparnos bien por quienes seamos parte de dicho común de seres humanos atendiendonos cómo observamos, leemos y escuchamos lo que nos muestre el teléfono. que sí logró nuestra atención en un momento y lugar oportuno debió ser algo importante, cómo la persona que coma, viva o trabaje con nosotros. Y merece la misma o mayor atención que demos a la herramienta que nos toque vestir o usar en una ocasión en particular.