jueves, abril 2

Vida y admoniciones

La vida es un viaje en el que desafortunadamente no todo siempre es feliz o cómodo de acuerdo a cómo viva y/o viaje en la vida que puede presentar accidentes o experiencias desagradables en cualquier momento, lugar, evento y con quien sea, porque en el mundo todos somos vulnerables a equivocarnos, caer, golpearnos y/o accidentarnos.

 Aquí viene lo que escuchábamos de nuestros padres o quienes se encargaban de nosotros; “cuídate bien siempre” es porque tienen lo más valioso que son la experiencia y tiempo de vida y saben perfectamente lo que nos puede ocurrir si hacemos o expresamos algo socialmente inadecuado. A lo que sí es joven y está leyendo esto me puede decir; “pero que va a saber este viejo o vieja de lo que se vive hoy día si nuestros tiempos no son los mismos”. Y puede que tenga razón, más eso no quita poder a las admoniciones o recomendaciones de nuestros mayores de edad.

En un libro titulado Rompiendo el «Muro de 80 años” del psiquiatra japones Hideki Wada sobre cómo vivir plenamente más allá de los 80 años. Tiempo de vida importante para quien haya llegado a ese periodo de existencia.

Este libro se ha convertido en un fenómeno de ventas (especialmente en Japón) porque ofrece una perspectiva radicalmente diferente y optimista sobre el envejecimiento. Que es la acción o efecto de envejecer o hacerse antiguo y es natural u orgánico para todo ser vivo en el universo. 

La tesis central de Hideki Wada es que los 80 años son una etapa crítica en la que la salud puede declinar rápidamente si no se gestiona correctamente. Sin embargo, el autor propone que, en lugar de luchar obsesivamente contra el paso del tiempo, debemos aprender a «superar ese muro» cambiando nuestra mentalidad.

Entre os puntos clave que aborda se encuentran:

  • Dejar de pelear contra la enfermedad: El autor sugiere que a los 80 años es casi imposible estar «completamente sano». En lugar de someterse a tratamientos médicos agresivos o dietas estrictas que disminuyen la calidad de vida, propone aprender a convivir con los padecimientos para mantener la felicidad.
  • No obsesionarse con los números: Wada critica la obsesión por mantener la presión arterial o los niveles de glucosa en rangos «ideales» de jóvenes. Argumenta que lo que es saludable para alguien de 40 no necesariamente lo es para alguien de 80, y que el estrés de controlarlo puede ser más dañino que el nivel en sí.
  • Hacer lo que te gusta: El libro anima a los mayores a romper las reglas sociales de lo que «debe» hacer un anciano. Sugiere que comer lo que uno desea, salir y mantener una vida social activa es la mejor medicina contra la demencia y la fragilidad.
  • El «muro» como frontera: Wada describe los 80 como una frontera. Si logras atravesar este periodo manteniendo una actitud positiva y activa, los años siguientes pueden ser de gran plenitud.

Mejorar la empatia

El único límite para seguir viviendo está en la mente de cada uno si contamos con las comodidades y empatía social no solo hacia los recién nacidos o niños sino hacia los mayores de edad que cómo cualquiera en el mundo no solo cambian su aspecto físico, sino también mutan sus órganos internos que infiere en su comportamiento y cómo asimilan lo que ocurre a su alrededor, Los nuevos vocabularios, sistemas de comunicación y aspectos de quienes formamos parte de la comunidad de la ciudad o país donde vivamos son factores determinantes que podemos devolvernos ser parte de las zonas azules cómo Japón, Grecia, EE.UU o Costa Rica si nuestra población supera los cien años y tiene problemas como la diabetes, problemas cardíacos o la demencia. Que necesitan no solo de atención médica sino contar con bancos en espacios públicos para descansar sus piernas, baños aseados y ordenados accesibles para sus necesidades fisiológicas y lo que sea útil para personas que no ven, escuchan, piensan o no se mueven cómo lo hacían en su juventud.

En el libro de Wada también encontramos que debemos;

  • Seguir caminando: El movimiento es clave para evitar el deterioro cognitivo.
  • No dormir por obligación: Si no tienes sueño, no te fuerces; el insomnio no mata a esa edad.
  • La curiosidad es juventud: Mientras sigas aprendiendo algo nuevo, no envejeces mentalmente.
  • Dejar de conducir si es necesario: Priorizar la seguridad propia y ajena.

Y sostiene que la vejez no debe ser un período de privaciones para «vivir más tiempo», sino una etapa de plenitud donde el bienestar emocional es la mejor medicina. Para eso es importante que se abra a la socialización con parientes, amigos o quien tenga cerca para compartir sus emociones o pensamientos con quien lo pueda escuchar y responder