viernes, agosto 14

UNA REVOLUCIONARIA DE LA EDUCACIÓN

En nuestro planeta todos alguna vez nacimos, hemos sido niños y nos tocó aprender desde lo más básico cómo el uso de palabras para saludar, desarrollar temas en un diálogo, lo básico de las ciencias para calcular, comunicar o reflexionar por sí solos, dependiendo poco o nada de otras personas. Las mismas que tuvieron, tienen y tendrán formas de observar y tratar determinados temas en asuntos específicos. 

María Montessori (Chiaravalle, 1870 – Noordwijk, 1952) fue una médica, pedagoga, psiquiatra y filósofa italiana que revolucionó el mundo de la educación a principios del siglo XX. Es mundialmente conocida por desarrollar el Método Montessori, un sistema educativo centrado en el niño que hoy en día se aplica en miles de escuelas públicas y privadas alrededor del globo. 

Ella decía; “Nunca ayudes a un niño en una tarea en la que siente que puede tener éxito”, también defendió la observación del comportamiento infantil y la adaptación del entorno a las necesidades reales de los niños.

Esta célebre frase de María Montessori sintetiza uno de los pilares más profundos de su filosofía: el respeto absoluto por la autonomía y el desarrollo de la autoeficacia en la infancia.

Décadas antes de que el debate sobre la sobreprotección infantil ocupara espacio en redes sociales, escuelas y libros de crianza, María Montessori ya defendía un principio que transformó la educación moderna: los niños necesitan actuar por cuenta propia para fortalecer su seguridad y aprender del entorno.

Método revolucionario

La pedagoga italiana sintetizó esa idea en una frase que todavía se mantiene vigente en ámbitos educativos de distintos países: «Nunca ayudes a un niño en una tarea en la que siente que puede tener éxito».  Para Montessori, la educación no consistía en hacerle la vida fácil al niño ni en hacer las cosari afirmaba que el niño atraviesa una lucha constante por independizarse del adulto. Frases cotidianas de los niños como «¡Yo solo!» o «¡A mí me toca!» son manifestaciones biológicas de esa necesidad de crecimiento. Ayudar a un niño en algo que él ya se siente listo para dominar frena su desarrollo natural y genera dependencia o apatía.

s por él, sino en darle las condiciones para que descubra de lo que es capaz. 

Hoy día que se hace normal que en la sociedad paraguaya y de otros países existan o no existan más niños que antes, y a algunos padres les preocupa qué o cómo hacer para criar, educar o formar a los progenitores, para que estos canalicen bien sus energías físicas y mentales.

El significado y la importancia de esta regla de oro se entienden a través de los siguientes puntos clave:

  1. La construcción de la autoeficacia y la autoestima

Cuando un niño se enfrenta a un desafío —como amarrarse los zapatos, servirse un vaso de agua o armar un rompecabezas— y siente que puede lograrlo, está en un momento crucial de su desarrollo psicológico. Si un adulto interviene y termina la tarea por él (muchas veces por prisa o por ahorrarle un supuesto esfuerzo), el mensaje inconsciente que le envía es: «Tú no puedes, yo lo hago mejor». Al dejar que lo intente y lo logre por sí mismo, el niño construye una autoestima sólida basada en hechos reales: «Soy capaz de transformar mi entorno».

2. El valor del error como aprendizaje

El método Montessori ve el error no como un fracaso, sino como un maestro. Sus materiales didácticos cuentan con algo llamado «control del error» (el propio material le muestra al niño si se equivocó, por ejemplo, si una pieza no encaja). Si el adulto interviene antes de tiempo, le roba al niño la oportunidad de corregirse a sí mismo, de razonar y de desarrollar la tolerancia a la frustración.

3. La conquista de la independencia

Montesso fue una revolucionaria de la educación y sus premisas son tan válidas en la actualidad siempre.,