La expulsión de lo distinto
La capacidad de escuchar a los otros abarca una realidad política, que nos permite participar de manera activa en su percepción del mundo y en sus mecanismos para afrontar la realidad. Esta acción es el único punto vinculante que permite que conformemos lo que llamamos comunidad: común-unidad.
Todos los días deglutimos más información de la que nuestro organismo puede sintetizar y, la falta de tiempo o bien, la ausencia de hacernos de tiempo, no permiten que elaboremos ideas sobre los acontecimientos que estamos atravesando. Vivimos en un tiempo de conexión global como no se había visto en décadas, donde casi toda la población siente miedo o dolor, angustia o incertidumbre, pero cometemos el terrible error de privatizarlo o individualizarlo. No existe conexión entre las angustias de los...