Atención
Atender requiere hoy un alto nivel de concentración y nula distracción, que con el teléfono encendido es un desafío casi imposible por la cantidad de elementos que exigen vigilancia y donde también aunque en las redes sociales el absurdo sea frecuente, también existe el trabajo y enlace con seres queridos, amigos o familia ubicados a miles de kilómetros de nosotros. Vivimos distraídos y desconcentrados.
Esta crisis no se limita a ser solo patrimonio de los millenials ni de ninguna otra generación es un problema intergeneracional. Los teléfonos con sus múltiples aplicaciones, distraen nuestra propia distracción y a veces ponen en peligro la vida de las personas ya que no pocos accidentes ruteros han ocurrido por prestar atención al teléfono y no a la conducción.
Solo pido que antes ...