Los cambios y el miedo
En los ’70 aparecieron las calculadoras de bolsillo, maravillas de la tecnología de medio siglo atrás. De inmediato reaccionaron los cenáculos de la enseñanza para rechazar al intruso que podría alterar la rutina escolar y malograr en los niños y adolescentes el desarrollo de su capacidad de realizar cálculos mentales o empleando artesanalmente las tablas de multiplicar y los sistemas de división, suma y resta tan trabajosamente enseñados en el aula. Hoy la calculadora es una pieza de museo y las operaciones aritméticas son parte de procesos intangibles realizados por programas, aplicaciones y software capaces de hacer billones de cálculos por microsegundo. Las cuatro operaciones básicas pasaron a ser una habilidad no exigible pero recomendable como parte del desarrollo cultural.
En los...