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Stress y corazón

Las palabras “atención y cuidado” me acompañan desde mi infancia con el acento y tono de mi madre al verme salir de la casa o ponerme a hacer algo que suponga riesgos.

Los accidentes son algo natural para todos siempre, lo que debemos es tener cuidado para evitar complicaciones posteriores, no experimentandolos sino solo sabiendo de las cosas malas que traen consigo el ponernos a hacer algo ponernos o reaccionar de una manera que también tenga amenazas cómo dejar que los nervios y la tensión se apoderen de nuestra mente. Un estudio muestra los cambios fisiológicos que se producen en las arterias durante los malos ratos y señala la importancia de prestar atención a la salud mental para reducir el riesgo cardiovascular. Lo que significa que un disgusto le puede llevar a la tumba.

Los cardiólogos han identificado casos de infarto que son desencadenados por una mala noticia o un suceso traumático, como sucede con el provocado por la enfermedad del corazón roto. Ese síndrome, denominado tako-tsubo por los científicos japoneses que lo descubrieron en los años 90, esta es una afección cardíaca que a menudo se debe a situaciones estresantes y emociones extremas. Lo que sugiere mucha atención y cuidado al exponernos a estas condiciones para evitar dilemas infructuosos posteriormente.

Cuidando el corazón 

Recientemente, un artículo publicado por la Asociación Estadounidense del Corazón identificaba un mecanismo que puede estar tras la relación entre los estallidos emocionales y las dolencias cardiacas, de cómo una mala noticia inesperada o un susto puede cambiar el funcionamiento de los vasos sanguíneos. En el trabajo, se pidió a un grupo de voluntarios jóvenes y en buen estado de salud que relatasen experiencias que les habían producido enfado, ansiedad o tristeza, durante 8 minutos, mientras se medían varios parámetros de su salud cardiovascular.

Entre los individuos que narraron las experiencias que les causaron ira, se observó que la capacidad de dilatación de los vasos sanguíneos, que sirve como forma de protección cardiovascular, se redujo durante unos 40 minutos, algo que está relacionado con un incremento de la probabilidad de sufrir un ataque al corazón. Esto no sucedió entre los que rememoraron situaciones que les producían ansiedad o tristeza. Más es una alerta para quienes se muestren susceptibles o vulnerables de ser afectados por situaciones, noticias o condiciones que los pongan tensos. 

Este hallazgo nos obliga a ser cuidadosos y estar vigilantes a cualquier amenaza que nos ponga tensos porque nuestro principal órgano encargado de bombear y distribuir sangre por nuestro cuerpo corre el riesgo de dejar de funcionar.

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