Por Benjamín Fernández Bogado
Las cifras de fallecidos por el Covid-19 se siguen incrementando. Se alcanzó uno de los picos más altos esta semana y hay preocupación porque esto ya ha superado la cantidad de fallecidos por dengue en este año 2020. Las cifras no son nada alentadoras. El director del Ineram general dice que nos va a poner de rodillas esta circunstancia e instó de nuevo a que se redoblen los esfuerzos para mantener el distanciamiento social, el uso de tapabocas y la higiene de manera constante. Esto es también trascendente, porque estamos mirando desde la perspectiva de un gobierno que ha tenido todo para prepararnos ante una circunstancia de este tipo, pero no ha tenido el coraje de decirnos la verdad.
La primera, de que no sabían exactamente cómo lidiar con esta pandemia y nos decían que el pico se alcanzaría al mes siguiente de lo que nos anunciaban como elemento de miedo. Ahora ya no saben cuándo llegará el pico y tampoco que era tan trascendente ni importante tener camas de terapia intensiva o respiradores si no se tienen los especialistas para dicho propósito. O sea, nos están diciendo la verdad a cuentagotas y después de comenzar a contar la cantidad de muertos y de gente conocida y cercana a cada uno de nosotros.
En circunstancias de este tipo, vale mucho más decirle a la gente lo que va a acontecer y trabajar en consecuencia. No buscar la figuración y los negocios, buscar hacerse de recursos sobre la situación de marginalidad en que vive la salud, la incompetencia administrativa de las actuales autoridades y especialmente la escasa sinceridad de propósitos cuando se trata de luchar contra el Coronavirus.