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Siete cosas que padece el político de hoy

  1. La falta de tiempo. El político padece como todos, la falta de tiempo. El tiempo un bien escaso y caro. La agenda de un político es muy amplia, tediosa e inevitable: reuniones de gabinete, cientos de actos protocolarios, reuniones de partido, conferencias de prensa, audiencias. En fin. El político vive atrapado todo el tiempo, en el tiempo de otros.
  2. El acoso de las redes sociales. El político de hoy es un esclavo de las redes sociales. Le imponen la agenda. Lo contradicen y lo irritan. Lo distraen y lo vuelven banal. Frívolo. Las redes reducen la acción del político a la foto. La foto es el gobierno de la auto contemplación. El político cree que cumplir con la red, es cumplir con el pueblo.
  3. La decepción de la política. La política es un espejo de la gente. Es su consecuencia, aunque al pueblo no le guste. La política no tiene buena fama, porque desnuda la sociedad que somos. La gente siente decepción por la política, porque se ve en ella. Es el reflejo de nuestras contradicciones y penurias. Nuestros fracasos y pretextos. El político surge de la sociedad y llega al poder por ella o a pesar de ella. El político encarna mucho de lo que somos por dentro. Por eso la política nunca ha tenido buena fama. Y hoy, menos.
  4. La velocidad de los acontecimientos. Vivimos una vida apresurada y la política es un reflejo de ello. No hay tiempo para la decisión reflexionada del político. Un minuto puede ser una eternidad. La gente tiene prisa por saber. Y el político debe decidir cuestiones fundamentales en horas o minutos. Las decisiones se vuelven actos apresurados. Y torpes.
  5. La sobreinformación. El político no haya a quien creerle. Hay miles de noticias diarias. Muchos asesores de red, que le dicen qué hacer y qué no. El político tiene muchas interpretaciones sobre un mismo acontecimiento. Miles de voces que le susurran al oído. La sobre información, ese mal de nuestro tiempo, también entorpece la política.
  6. La multiplicación de las oposiciones. No son las oposiciones partidistas las únicas ni las más influyentes. El político tiene que lidiar con grupos económicos, movimientos sociales y con poderes invisibles como el de los mercados. También, con una nueva generación de líderes de opinión que llaman influencers. ¿A cuántas oposiciones tiene hoy qué enfrentarse un político?
  7. Sus enfermedades. El ejercicio de la política, siempre pone a prueba la salud. El político es un ser en permanente tensión. En permanente miedo. Tensión y miedo que la soberbia del poder no siempre sabe ocultar. El poder tiene costos: entre ellos, la enfermedad del cuerpo y de la emoción. Ese camino silencioso a la locura.
Guadalupe Robles
Guadalupe Robles
Gerente de Relaciones Institucionales del Grupo Debate. Politólogo por la UAM. Doctor en Derecho de la Información. Profesor-Investigador. Lector disperso.

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