miércoles, mayo 6

Ser estoico hoy día / Félix Martín Giménez Barrios

En este mundo y sus naciones, culturas y empresas, dominados cada día más por la
inmediatez, la ansiedad y el consumismo voraz, quizá la filosofía estoica pueda servir
como una suerte de luz que nos ayude a encontrar tanto serenidad como propósito.
Muchos de ustedes sabrán que esta forma de pensar tiene sus orígenes tanto en la
antigua Grecia como en Roma, destacándose grandes figuras como Epicteto y
Séneca, cuyas enseñanzas son sin duda, muy relevantes en estos tiempos.

El vivir de manera estoica hoy en día no significa estar en contra de los avances
tecnológicos y científicos, simplemente implica desarrollar una forma de pensar y
actuar que nos permita atravesar las tormentas que tanto azotan en estos tiempos,
afrontarlas con la mayor determinación y sabiduría posible. Hay que saber cuándo
aferrarse a lo que consideramos seguro o positivo, pero de la misma forma hay que
saber cuándo y cómo dejar ir lo que solo nos hace daño.

El principal pilar del estoicismo es la distinción entre lo que podemos controlar y lo que
no se puede manejar por mayor que sea el esfuerzo. En esta sociedad hiperconectada
y digital, en donde se nos bombardea con noticias catastróficas y sensacionalistas de
manera constante, la idea del estoicismo resulta liberadora. Un estoico moderno no es
ningún ignorante de los problemas que aquejan al mundo, pero solo se enfoca en una
respuesta en donde acepta calmadamente lo que escapa de su poder.

El estoicismo moderno guarda cierto parentesco con el minimalismo, puesto que
ambas filosofías rechazan lo superficial para enfocarse en lo esencial. Para alcanzar
ese estado, hay que desintoxicarse de conflictos innecesarios. Hay que poner en
práctica la gratitud por lo que se tiene y en lo posible, ver cómo establecer conexiones
verdaderas en lugar de relaciones superficiales que solo conducen a la toxicidad.

Intentar vivir como estoico en este siglo no significa imitar estúpidamente a los
filósofos de la antigüedad, sino ver cómo el adoptar su lógica puede servirnos para
encontrar seguridad en el caos. Es ser conscientes de que, aunque no dominemos el
mundo, sí podemos intentar regir sobre nuestras percepciones, ideas y acciones. El
estoicismo sigue siendo un gran remedio contra la insatisfacción crónica y un sendero
hacia una meta con significado.