miércoles, junio 3

Reflexiones de la psicología profunda

La Psicología Profunda es una rama de la psicoterapia que se centra en explorar las fuerzas y contenidos del inconsciente para comprender y transformar los pensamientos, emociones y comportamientos de un individuo. Su principal foco es el trabajo interior y el descubrimiento de las capas ocultas de la psique que influyen en la vida consciente.

 

Carl Jung, pionero de la psicología profunda: «La vida empieza a los 40. Hasta ese momento solo se está investigando. Carl Gustav Jung (1875-1961) fue un médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo, considerado una de las figuras más importantes y complejas en la historia de la psicología.

 

Los 40 es una edad que se ha percibido siempre como un cambio de ciclo. Se acaba la juventud y empieza la madurez. Por eso siempre se ha hablado de crisis de los 40. Ahora esa idea quizás encaja más con los 50, pero ya sea a los 40 como a los 50, atravesar esa barrera no se percibe como algo positivo. Te haces mayor y se asume con pesimismo cuando, en realidad, puede ser todo lo contrario.

 

El psiquiatra y psicólogo suizo, fundador de la psicología analítica, reflexiona al respecto. Consideraba que la primera parte de la vida está dedicada a la adaptación social. Es cuando buscamos crear una identidad, construir una carrera, establecer vínculos. Mientras que a partir de los 40 comienza el verdadero proceso en el que nos construimos como individuos propiamente. Es un nuevo comienzo vital en la mediana edad. Agrega además que a partir de los 40 comienza el verdadero proceso en el que nos construimos como individuos propiamente.

 

Formas en ciclos

Es un nuevo comienzo vital en la mediana edad. Y demanda atención y cuidado cómo en cualquier etapa de nuestra vida sin importar el género, clase social o lo que nos distinga el uno con el otro. Si nació y se encuentra en este planeta con otras personas por y para algo y lo más seguro es que el tiempo corra y con esa transición natural en nuestra vida envejecemos, cambiamos física, mentalmente y otros aspectos de nuestra vida también mutan por lo que debemos prepararnos y cuidarnos de esos cambios naturales para todos en el mundo, evitando en lo posible sufrir accidentes que perjudiquen nuestra integridad física y mental, que son importantes y útiles si se encuentran sanas.

 

Jung decía “No podemos vivir la tarde de la vida con el programa de la mañana”, porque nunca sabemos lo que ocurrirá en el futuro o si seguiríamos con vida en ese tiempo. Y añadía; “Lo que fue grande por la mañana será pequeño al atardecer, y lo que fue verdadero por la mañana, por la noche se habrá convertido en una mentira”.

 

En un texto, titulado «Las etapas de la vida”, defendía con pasión los años que le quedaban de vida. Estamos a principios del siglo XX y la esperanza de vida tampoco era tan alta como ahora. Se veía en un cambio de ciclo hacia la vejez. Un natural periodo de vida para el mundo que muchos no quieren experimentar al conocer personas ancianas en su entorno y presente. Que aunque sea cómodo no es perpetuo, en algún momento cambia la hora, fecha, el día, mes y año y nosotros cómo nuestro entorno de vida se marchita, arruga, cambia de color, dimensión, tono de voz, formas de actuar, moverse y socializar. Porque nada es eterno en la vida de cualquiera y cualquier cosa que respire, vea, escuche y sienta cómo el ser humano. Que se distingue de otras vidas porque somos un homo sapiens u “hombre sabio”. Que creó idiomas, ciencias y herramientas que sirvan para difundir el conocimiento y a través de la educación tener siempre una buena calidad de vida.