lunes, febrero 2

Recuerda que aquí estuvimos / Félix Giménez

Creo que van a coincidir conmigo sobre el hecho de que la vida es un suspiro entre
dos actos. Un día estamos anclados en rutinas y certezas, y al otro, sin aviso, tan solo
somos un recuerdo. Claramente se trata de una verdad que no debería sorprender que
a muchos cueste digerir. A todos de alguna forma nos obliga a reflexionar sobre la
razón de la existencia.

Nos encontramos viviendo en una carrera obsesiva hacia el futuro, coleccionando
logros, títulos y posesiones, creyendo que tal vez solo de esa forma seremos
recordados. Muy pocas veces nos detenemos a pensar que probablemente exista otra
forma de dejar huella en los demás. Pero claro, primero debemos salvarnos a nosotros
mismos para luego intentar salvar a los demás.

Pues entonces, reconocer que no estaremos por siempre no se trata de un acto
melancólico, es un ejercicio de responsabilidad. ¿Qué tipo de eco dejaremos? ¿O una
melodía que alguien seguirá entonando? Nuestra forma de inmortalidad más concreta
no será material; sino emocional y ética. Las ideas y actos, las verdades que creímos y
defendimos, esa belleza que creamos o ayudamos a cultivar.

No somos el conductor de este planeta, solo unos pasajeros de él. Pero en nuestro
breve transito podemos elegir la forma en la que otros que vienen nos guarden en su
memoria. Que la gente al pensar en nosotros, sienta que el mundo fue alguna vez un
lugar mejor porque, por un instante en el universo, aquí estuvimos. Al final, quizás la
mayor recompensa no sea la eternidad, sino la significancia.