sábado, octubre 31

Recaudaciones no dan para calzar gastos

Por Alfredo Schramm

A septiembre, los ingresos totales de la Administración Central sumaron PYG 41 billones, con un aumento interanual de 1,6%, explicado por la incidencia positiva de los ingresos tributarios (1,9 p.p.) y de otros no tributarios (0,9 p.p.), mientras que los recursos provenientes de las binacionales, principalmente de Itaipú, atenuaron el crecimiento (-1,2 p.p.).​

El gasto total acumulado ascendió a PYG 43,9 billones y creció 11,2% interanualmente. Las remuneraciones tuvieron una incidencia positiva de 3,1 p.p., seguidas por el uso de bienes y servicios (3,1 p.p.), prestaciones sociales (2,9 p.p.) y donaciones (1,8 p.p.).​

La inversión pública fue de PYG 5 billones, aumentando 17,1% interanualmente, impulsada por la mayor ejecución del MOPC (39,4%), que estaría en parte vinculada al pago de atrasos con proveedores. ​

Con ello, el déficit fiscal anualizado representó 3% del Producto Interno Bruto (PIB). El Gobierno prevé cerrar el año con un déficit de 3,2% del PIB y el 2027 con 3,9%, por encima del tope de 1,5% establecido en la Ley de Responsabilidad Fiscal.

El dilema fiscal 

El déficit fiscal en Paraguay se ha convertido en el principal foco de preocupación para economistas, analistas y exautoridades financieras del país. A pesar de que la economía paraguaya muestra señales de robustez, con proyecciones de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) cercanas al 4.5% o 4.8%, la salud de las finanzas públicas camina en la dirección opuesta. La brecha entre lo que el Estado recauda y lo que gasta amenaza la estabilidad macroeconómica a largo plazo si no se toman medidas correctivas urgentes.

La brecha se ensancha: Gastos en alza e ingresos estancados

El núcleo del problema radica en una marcada asimetría de la ejecución presupuestaria. Según los últimos reportes oficiales, el gasto público ha registrado un incremento interanual superior al 11%, impulsado en gran medida por compromisos rígidos y costos operativos. En contraste, los ingresos fiscales apenas muestran un tímido avance de un dígito bajo.

Esta falta de dinamismo en la recaudación, sumada a la rigidez del gasto, ha empujado el déficit fiscal anualizado a rozar el 2.9% del PIB. Las proyecciones de consultoras privadas y del propio Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) coinciden en que el año cerrará con un desajuste de entre el 3.1% y el 3.2% del PIB, consolidando una tendencia de desvío respecto a las metas ideales de sostenibilidad.