El presidente Santiago Peña ratificó el compromiso de Paraguay de fortalecer las cadenas de suministro de minerales críticos de Estados Unidos durante una reunión con el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, el jueves 22 de octubre en Washington. El encuentro se produjo ocho meses después de la firma de un memorando bilateral sobre estos recursos, necesarios para industrias tecnológicas y de defensa, en una agenda que también incluye inversiones y cooperación económica.
¿Qué acordaron Paraguay y Estados Unidos sobre los minerales críticos?
La reunión entre Peña y Bessent reafirmó una línea de cooperación que ambos países habían formalizado el 4 de febrero de 2026, cuando el canciller paraguayo, Rubén Ramírez Lezcano, suscribió en Washington un memorando de entendimiento sobre minerales críticos. La firma se realizó durante una reunión ministerial convocada por el Gobierno estadounidense, con participación de representantes de más de 50 países y de la Comisión Europea.
El memorando establece el compromiso de intensificar la cooperación para facilitar el suministro seguro de minerales críticos destinados a la fabricación de tecnologías avanzadas y productos de defensa, además de fortalecer las respectivas bases industriales. El documento contempla herramientas como la demanda industrial y la infraestructura de almacenamiento de Estados Unidos, junto con las reservas estratégicas de Paraguay.
La reafirmación política de octubre no debe confundirse con un contrato de compraventa de minerales ni con una inversión ya ejecutada. La información oficial disponible sobre la reunión con Bessent no identifica volúmenes de suministro, precios, proyectos mineros aprobados ni desembolsos específicos asociados al encuentro. Esos elementos serán determinantes para evaluar si la cooperación se traduce en actividad productiva dentro de Paraguay.
¿Qué busca Estados Unidos en las cadenas de suministro de minerales críticos?
Los minerales críticos ocupan un lugar estratégico en las políticas industriales y de seguridad económica de Estados Unidos. Estos recursos se utilizan en diferentes procesos de fabricación de componentes electrónicos, tecnologías avanzadas, sistemas energéticos y equipamiento de defensa. Su disponibilidad y procesamiento influyen en la capacidad de las economías para sostener industrias consideradas estratégicas.
La iniciativa impulsada por el Gobierno de Donald Trump apunta a fortalecer y diversificar las cadenas de suministro, reduciendo las vulnerabilidades asociadas a la concentración de la producción y el procesamiento en determinados mercados. En febrero, la Administración estadounidense reunió a socios internacionales para avanzar en ese objetivo y promover mecanismos de cooperación en el comercio de estos materiales.
Para Paraguay, incorporarse a esa iniciativa representa una oportunidad de vincular su política de atracción de inversiones con una prioridad industrial de Washington. Sin embargo, la participación en un marco diplomático no significa que el país ya disponga de una oferta comercial de minerales críticos en condiciones de abastecer a la industria estadounidense.
La posibilidad de obtener beneficios económicos dependerá de factores concretos: la identificación y evaluación de recursos, la viabilidad de su explotación, la infraestructura necesaria para transportarlos, el acceso a tecnología y capital, y la capacidad de cumplir estándares ambientales y regulatorios. Sin esos componentes, el compromiso político todavía no puede traducirse en una estimación verificable de exportaciones, empleo o ingresos fiscales.
¿Qué inversiones estadounidenses busca atraer Peña?
Tras la reunión con Bessent, Peña señaló que ambos conversaron sobre proyectos de cooperación económica y financiera, además del interés de empresas estadounidenses en invertir en Paraguay. Entre los sectores mencionados figuran tecnología, logística, manufactura, comercio y minería.
La amplitud de esos sectores indica que la agenda bilateral va más allá de la extracción de minerales. La minería requiere servicios especializados, transporte, almacenamiento, energía y equipos industriales, mientras que la manufactura puede abrir oportunidades para incorporar actividades de mayor valor agregado. La tecnología, por su parte, puede contribuir a modernizar procesos productivos y logísticos.
No obstante, es necesario distinguir entre el interés empresarial y una inversión comprometida. La información divulgada sobre la reunión no especifica qué compañías participarían en proyectos mineros, cuáles serían los montos previstos ni qué localidades podrían recibir nuevas instalaciones. Tampoco establece un calendario de ejecución para iniciativas vinculadas a los minerales críticos.
Para medir el impacto económico, será necesario conocer si las conversaciones derivan en anuncios formales, contratos, permisos, obras o desembolsos. Esos datos permitirían determinar cuánto capital nuevo ingresaría al país, qué actividades productivas se desarrollarían y qué proporción del valor generado permanecería en la economía paraguaya.
¿Qué necesita Paraguay para convertir el acuerdo en actividad productiva?
El principal desafío consiste en pasar de la cooperación diplomática a proyectos que puedan ejecutarse y sostenerse económicamente. Para ello, Paraguay necesita información geológica confiable, estudios de factibilidad y claridad sobre las condiciones de explotación, procesamiento y comercialización de los recursos que eventualmente puedan integrar una cadena de suministro.
También resulta relevante la infraestructura. El transporte de minerales y de insumos industriales requiere conexiones logísticas adecuadas, servicios energéticos y procedimientos aduaneros previsibles. Si se desarrollaran proyectos de extracción o procesamiento, su competitividad dependería de los costos operativos, la distancia a los mercados, la disponibilidad de proveedores y el cumplimiento de las normas aplicables.
La seguridad jurídica constituye otro factor determinante. Los inversores necesitan reglas claras para obtener permisos, desarrollar actividades, cumplir obligaciones tributarias y resolver controversias. A su vez, el Estado debe garantizar controles ambientales, transparencia en las decisiones administrativas y fiscalización de los compromisos asumidos por las empresas.
La cooperación con Estados Unidos puede facilitar contactos, financiamiento y acceso a capacidades técnicas, pero no reemplaza las decisiones regulatorias ni los estudios necesarios para cada proyecto. La viabilidad de la iniciativa dependerá de que los compromisos internacionales se acompañen de condiciones verificables para la inversión y de beneficios económicos identificables para Paraguay.
¿Qué alcance tiene el compromiso para la relación bilateral?
La reunión del 22 de octubre se inscribe en una agenda más amplia de cooperación económica y financiera entre Asunción y Washington. La visita de Peña también incluyó actividades académicas y su participación como orador principal en el encuentro anual de Diálogo Interamericano, celebrado en la sede de la Organización de los Estados Americanos.
El componente económico de la relación bilateral abarca diferentes áreas, por lo que los minerales críticos constituyen una parte de una agenda más extensa. La tecnología, la logística, la manufactura y el comercio también fueron mencionados como sectores con potencial para atraer empresas estadounidenses.
Desde la perspectiva paraguaya, la cuestión central será determinar qué resultados concretos produce esa relación. La firma de memorandos y la reafirmación de compromisos pueden establecer una base de cooperación, pero la evaluación económica requiere información sobre proyectos, inversiones efectivas, empleo, producción y exportaciones.
La continuidad del diálogo entre los dos gobiernos también estará vinculada a la capacidad de convertir los objetivos comunes en iniciativas con responsabilidades y resultados definidos. En el caso de los minerales críticos, la transparencia sobre las condiciones del acuerdo y los proyectos que eventualmente surjan será relevante tanto para los inversores como para las instituciones encargadas de fiscalizar su ejecución.
¿Qué falta conocer sobre el acuerdo de minerales críticos?
El compromiso ratificado por Peña y Bessent mantiene a Paraguay dentro de la estrategia estadounidense para fortalecer las cadenas de suministro de minerales estratégicos. Sin embargo, para evaluar sus efectos sobre la economía nacional todavía es necesario conocer qué recursos concretos podrían formar parte de esa cooperación, qué inversiones se encuentran en preparación y qué mecanismos permitirían desarrollar una actividad comercial efectiva.
También será relevante establecer si las iniciativas futuras contemplan únicamente la provisión de materias primas o si incluyen procesamiento, manufactura y otros eslabones industriales. La diferencia es significativa: participar en actividades de mayor valor agregado puede ampliar las oportunidades de empleo especializado y diversificación productiva, aunque esos beneficios no pueden darse por garantizados antes de que existan proyectos definidos.
Por ahora, el dato verificable es la continuidad del compromiso bilateral, formalizado inicialmente mediante el memorando de febrero y reafirmado durante la reunión de octubre. El impacto económico dependerá de los próximos pasos: la identificación de oportunidades concretas, la participación de empresas, las condiciones de inversión y la capacidad del país para transformar la cooperación internacional en producción y actividad exportadora.