La psicología es la ciencia que estudia la mente, la conducta y los procesos mentales de los seres humanos (y, en algunos ámbitos, de otros animales). Su objetivo principal es comprender, explicar, predecir y modificar cómo las personas piensan, sienten, perciben, aprenden y se comportan, tanto a nivel individual como en su interacción con el entorno social y físico. Que puede ser útil o inútil de acuerdo a quienes nos rodeen y las intenciones que tengan hacia nosotros, personas que no solo deben lucir o sonar atractivas, sino sobre todo ser empáticas e inteligentes hacia el trabajo que tengamos en común.
Expertos en psicología coinciden: quienes tienen mente abierta gozan de mayor empatía e inteligencia. El tener la mente abierta desde la psicología cognitiva y la filosofía, se trata de una disposición activa y voluntaria para examinar la propia perspectiva a la luz de nueva evidencia, argumentos o realidades diferentes.
La diferencia entre tener una mente abierta y una mente cerrada radica en la forma en que el cerebro procesa la información nueva, gestiona el ego y reacciona ante lo que contradice sus certezas previas. No es una cuestión de inteligencia pura, sino de postura actitudinal y madurez emocional lo que sirve para que su mente esté abierta a las novedades que presente la sociedad desde la política, economía, cultura o lo que sea esté relacionado al ser humano o cualquier vida en nuestro planeta.
La psicología define a la mente abierta como una disposición cognitiva y emocional para examinar nuevas ideas, evaluar evidencias contrarias a las creencias propias y aceptar perspectivas diferentes sin prejuicios. Si desea ser considerado cómo una persona inteligente y empática debe tener la mente abierta sobre cualquier cosa que se dé o surja en nuestro mundo que no es el mismo que el que vivieron nuestros padres, abuelos o cualquier persona mayor de edad que conozcamos, que habitualmente son vistos o considerados de mente cerrada, más siguen con vida y no nos gustaría verlos desaparecer por eso debemos ser y portarnos empáticos, solidarios y generosos con ellos, asistiéndolos, dándoles compañía y enseñándoles las novedades que se van dando en nuestro planeta cambiante, donde no solo existimos niños, adolescentes o jóvenes de “mente abierta” sino adultos mayores de edad que pueden tener la misma o mejor “mente abierta” porque poseen lo más importante que son la experiencia, conocimiento y tiempo de vida.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
