Por Camilo López Delgado
Analista Internacional | Corresponsal en Naciones Unidas New York – EEUU
En la Asamblea General de la ONU, el primer ministro israelí defendió su ofensiva en Gaza ante un auditorio semivacío, mientras en las calles de Manhattan se congregaban manifestantes que exigían el fin de la guerra.
Un discurso ante sillas vacías
En el gran salón de la Asamblea General de las Naciones Unidas, los murmullos y la salida de diplomáticos, intercalados con aplausos de algunos participantes, marcaron el inicio de la intervención del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Al tomar la palabra este viernes, se encontró con hileras de asientos vacíos, después de que varias delegaciones se levantaran y abandonaran el recinto en señal de protesta.
Netanyahu promete “terminar el trabajo” contra Hamás
Con un tono combativo, Netanyahu proclamó que Israel logró “una de las remontadas militares más sorprendentes de la historia” tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, y aseguró que su país no descansará hasta eliminar al grupo islamista y liberar a todos los rehenes.
“Los últimos remanentes de Hamás están en la ciudad de Gaza y prometen repetir las atrocidades del 7 de octubre una y otra vez. Por eso Israel debe terminar el trabajo”, dijo Netanyahu, en un mensaje que aseguró fue transmitido en vivo a la Franja de Gaza. Dirigiéndose a los rehenes, agregó: “No los hemos olvidado. Ni siquiera por un solo segundo… no descansaremos hasta traerlos de regreso a casa”.
El “eje del terror” y el mensaje a Irán*
El primer ministro recordó que hace un año, en ese mismo podio, mostró un mapa que —según él— revelaba la amenaza del “eje del terror” liderado por Irán. “Este eje amenaza la paz del mundo entero. Amenaza la estabilidad de nuestra región y la propia existencia de Israel”, advirtió.
Netanyahu enumeró operaciones militares contra los Hutíes, la destrucción de gran parte del aparato de Hamás, el debilitamiento de Hezbolá y, sobre todo, los ataques a los programas nucleares y balísticos iraníes. “El presidente [Donald] Trump y yo prometimos impedir que Irán desarrollara armas nucleares. Y cumplimos esa promesa”, afirmó.
También pidió a la comunidad internacional mantener la presión: “No debemos permitir que Irán reconstruya sus capacidades nucleares militares”, insistió, instando a restablecer las sanciones de la ONU contra Teherán.
Reconocimiento de Palestina: “una marca de vergüenza”
Netanyahu negó la existencia de una hambruna en Gaza, reitero los esfuerzos del ejército israelí en minimizar las víctimas civiles y aseguró que Israel no cometerá el “suicidio nacional” de aceptar un Estado palestino. Criticó con dureza las recientes decisiones de países como Francia, el Reino Unido, Canadá, Australia y otros que reconocieron oficialmente al Estado de Palestina.
Calificó esos movimientos como “una marca de vergüenza” y un mensaje peligroso de que “premia a los terroristas más despiadados del planeta”. “No les permitiremos imponernos un Estado terrorista”, subrayó.
El contraste en las calles de Nueva York
Mientras en el pleno de la ONU resonaban las palabras del primer ministro israelí, las calles de Manhattan eran escenario de protestas. A pocas cuadras, grupos de manifestantes marchaban entre banderas palestinas, tambores y carteles que pedían el fin de los bombardeos. “Alto al genocidio” y “Alto al fuego ahora”, se leía en algunas pancartas.
Abbas pide paz
La intervención de Netanyahu se produjo un día después del discurso del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, quien manifestó su disposición a trabajar con la comunidad internacional para implementar un plan de paz basado en la solución de dos Estados. Abbas reiteró su compromiso de excluir a Hamás de un futuro gobierno palestino y de avanzar hacia el desarme de la organización.
El contexto: ola de reconocimientos a Palestina
El discurso de Netanyahu estuvo marcado por una nueva ola de reconocimientos diplomáticos al Estado palestino. El pasado 22 de septiembre, se celebró en Nueva York la Conferencia de Alto Nivel para la Solución Pacífica de la Cuestión Palestina, copresidida por Francia y Arabia Saudita. El encuentro culminó con la adhesión de más de una docena de países —entre ellos Andorra, Australia, Bélgica, Canadá, Luxemburgo, Malta, Portugal, San Marino y el Reino Unido— al reconocimiento de Palestina como Estado independiente.
El presidente francés Emmanuel Macron defendió la decisión como “una manera de afirmar que el pueblo palestino no es un pueblo de más” y subrayó que el reconocimiento “es una derrota para Hamás”. Añadió que reconocer los derechos legítimos del pueblo palestino “no le quita nada a los derechos del pueblo de Israel”. Por su parte, el ministro saudí de Asuntos Exteriores, Faisal bin Farhan, sostuvo que “la solución de dos Estados es la única vía para alcanzar una paz justa y duradera”.
El documento final, conocido como la Declaración de Nueva York, compromete a los Estados firmantes a tomar pasos “tangibles, con plazos definidos e irreversibles” para alcanzar una Palestina independiente, soberana, democrática y viable que viva en paz y seguridad junto a Israel.
Entre narrativas encontradas y con un conflicto aún en marcha, queda por ver si estas palabras y gestos diplomáticos se traducen en cambios palpables sobre el terreno o si quedarán confinados al simbolismo de una intensa semana en Nueva York.