La escalada militar entre Irán, Israel y Estados Unidos provoca el mayor caos operativo en la región. Los principales «hubs» globales, como Dubái y Doha, operan a una fracción de su capacidad.
El impacto del conflicto bélico en Medio Oriente sobre la aviación civil ha alcanzado una nueva y preocupante dimensión. Según los últimos reportes financieros y de monitoreo aéreo, el número de vuelos cancelados en la región desde el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero ya asciende a 32,5 mil operaciones.
Esta cifra representa un salto significativo respecto a los 7.500 vuelos reportados en los primeros tres días de la crisis, lo que confirma que las interrupciones no son temporales, sino que se han convertido en un bloqueo estructural del espacio aéreo en el Golfo Pérsico y sus alrededores.
Parálisis en los nodos estratégicos
El cierre de rutas sobre Irán e Irak ha dejado a aerolíneas de la talla de Emirates, Qatar Airways y Etihad en una situación crítica. Los aeropuertos de Dubái y Doha, que funcionan como puentes vitales entre Occidente y Oriente, han registrado una caída sin precedentes en su tráfico.
Aunque algunas compañías intentaron retomar servicios de forma limitada a mediados de semana, la persistencia de los ataques con misiles y drones ha obligado a nuevas suspensiones. «Estamos ante un escenario donde la seguridad aérea es imposible de garantizar en los corredores tradicionales», señalan analistas del sector.
Consecuencias para los pasajeros y la economía
El impacto de estos 32.500 vuelos cancelados se traduce en cientos de miles de pasajeros varados en terminales de todo el mundo. En Brasil, por ejemplo, el aeropuerto de Guarulhos ya reporta decenas de cancelaciones en rutas directas o con conexión hacia los Emiratos Árabes.
Además de la crisis de los pasajeros, el sector logístico advierte sobre un encarecimiento inmediato de los fletes aéreos. Las rutas alternativas a través de África o Asia Central añaden hasta tres horas de vuelo adicionales, disparando el consumo de combustible y, por ende, el precio final de los boletos y de la carga aérea.
Un panorama incierto
Las autoridades de aviación civil internacional mantienen la alerta máxima. Mientras el conflicto no dé señales de desescalada, se espera que la cifra de cancelaciones siga aumentando diariamente, consolidando este evento como la interrupción más severa para el tráfico aéreo internacional desde la crisis sanitaria de 2020.