domingo, abril 19

Libertad con calidad de gestión

Según la Real Academia Española (RAE) la libertad es la facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos. 

Para el filósofo y psiquiatra austriaco Viktor Frankl; «La única libertad que tenemos los seres humanos es la de elegir la actitud con la que nos enfrentamos a las cosas». Si pudo despertar hoy sin la molestia de nada o nadie, desayunar lo que le apeteció e ir a su compromiso utilizando el vehículo que tuvo a mano, cómo las vías existentes para viajar a su cita, llegó a la misma, realizó con quien le haya atendido y expresó sus pensamientos o hizo lo que debía hacer donde le haya tocado estar sin restricción, entonces se puede decir que empezó su día con y en libertad. Y no cómo fue este país hace 36 años bajo la dictadura de Alfredo Stroessner que fue desde 1954 hasta 1989. 

Un poco menos de la democracia que en Paraguay le faltó administradores y/o gerentes preparados y con experiencia democrática para lograr hitos que han tenido otras democracias del mundo. Donde según The Economist hay 25 democracias plenas y 60 regímenes autoritarios. Eso significa que de acuerdo a la administración de las democracias o la gestión de las mismas podríamos volver a tener dictaduras cómo hace más de 30 años atrás y esto nos podría llevar a perder toda libertad que no existe en dictaduras y si en democracias. 

Según Frankl puedes decidir cómo te vas a enfrentar a cualquier hecho triste o traumático y esa decisión te permitirá huir de la desesperanza, y este poder decidir cómo hacerlo es la auténtica libertad del ser humano. 

Consolidar la democracia

Corremos el riesgo de volver a dictaduras que tenían sus “caperucitas rojas” y otros métodos de restricción, captura y tortura de cualquier ciudadano que pensaba o hacía cosas distintas a lo que pensaba quería el “tendotá” o primer mandatario.

Podemos llegar a tener buenas ideas actitud si estamos académica y socialmente formados y/o integrados entre los que somos parte de cualquier comunidad del mundo que con libertad puede pensar y hacer lo que inspire a sus miembros que no tenemos oxígeno mental y hasta real cuando nos exigen o controlan demasiado.

No me tocó vivir la dictadura stronista, pero por lo que escucho y sé por registros hechos de aquella época siempre esta democracia que algunos llaman “kelembu” todavía es mucho mejor que ella. Debemos mejorar nuestra capacidad de ciudadanos para elegir a mejores representantes que gestiones mejor la democracia.