Comentario 3×3
Por Benjamín Fernández Bogado
Una de las cuestiones centrales que mantenemos los paraguayos para buscar una perspectiva, es acerca de la economía macro y la micro. Se habla de que este año tendremos el menor descenso de la economía comparado con otras regiones, lo que al Presidente le lleva a concluir que estamos bien a pesar de que estamos mal.
Estas cuestiones, sin embargo, cuando se lleva al territorio de la microeconomía, de la situación de la gente, no es para nada halagüeña, cuando vemos la cantidad de personas que siguen sin recuperar empleo, después de siete meses de haberse establecido la rígida cuarentena en nuestro territorio. Aquello empezó el 11 de marzo, hoy estamos contando más de mil muertos y en términos sanitarios estamos igual que cuando empezábamos.
Las noticias tienen que ver más con la posibilidad de la resiliencia de cada uno para evitar contaminarse con el coronavirus y tener que recurrir a un hospital público buscando algún tipo de salvación. Cuando vemos todo lo que dejó de hacerse en términos económicos, como la reforma del Estado, también nos damos cuenta de que esta es una cuestión que no les importa ni les interesa, incluso en términos de pandemia.
Tenemos 350 mil empleados públicos que estuvieron cobrando religiosamente cada fin de mes con un costo que no se condice con el servicio que tendrían que haber dado. Tenemos prácticamente todo el sector educativo parado con graves costos a un país que ya estaba ubicado en los últimos lugares en términos educativos.
Podríamos haber hecho mucho más en términos de infraestructura para nuestras destruidas escuelas durante todo este período, pero de nuevo hemos procrastinado, significa que hemos pospuesto las soluciones, nos gusta repetir aquello de que los números grandes siguen estando bien, aunque los pequeños dan pena.