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Las mil y una noches

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Desde chico te inculcan principios, valores y metas en la vida, donde trabajar y asegurarse una jubilación son prioridades. Con el pasar de los años uno se percata de que el sistema que provee el Estado para resguardar la salud, integridad y preparar un “colchón” para el futuro, no es lo que parece y mucho menos lo que promete cada año.

El suplicio de los asegurados del IPS, entre medicamentos faltantes, servicios en malas condiciones, archivos extraviados, insumos que se agotan cuan sueldo de cada mes, colas interminables para quitar un turno, esperas eternas para conseguir una cama en terapia, entre tantos otros calvarios, convierten a una visita de rutina en las mil y una noches.

La semana pasada la Dirección de Contrataciones suspendió un procedimiento de contratación “hasta tanto sea resuelto el presente procedimiento de reconsideración” planteado por el consorcio Codas Thompson-Moreno Iribas, según mencionaron autoridades. Está en juego el servicio tercerizado de imágenes del Hospital Ingavi del Instituto de Previsión Social (IPS).

Si bien el consorcio Medicina Profesional Tecnológica (Meprotec) es el que ganó la licitación y ya tiene contrato firmado para este servicio por el espacio de 10 años, todos los procesos quedan detenidos y, los únicos reales afectados terminan siendo los asegurados, una vez más. Ambos grupos presentan irregularidades según se “tirotean”, mientras los pacientes inertes e invariables, quedan mirando sin el pan y sin la torta.

Desde el inicio todos los gastos que ya implica ser “asegurado”, comprando insumos y algún que otro guante de látex en la farmacia de enfrente, representa mucho para el que menos tiene y ahora, con esta lucha de statu quo entre privados se suma una preocupación y gasto más a ese golpeado bolsillo.

Ayer, Martha Ayala, gerente Comercial de Elizeche SAC (empresa que provee de equipos a Meprotec), mencionó a medios de Comunicación que “el Hospital Ingavi está funcionando parcialmente y no está contando con las herramientas de diagnóstico por imágenes, siendo que estas ni siquiera están disponibles en otros hospitales del IPS porque todos los centros de diagnóstico están abarrotados, así es que el mayor perjudicado con esta suspensión de plazos es realmente el asegurado de IPS”.

Si tu estado físico es saludable, podés descansar un poco más del encuentro inevitable con los pasillos y azulejos del cansado IPS, sino, preparáte para una verdadera prueba de paciencia y batalla sin fin con la burocracia de interminables procesos que te conducirán a otras prórrogas. Este cuento casi de hadas, de nunca acabar, cansa a los más pacientes y altera a los más calmos, mientras siguen esperando un turno… en otras mil y una noches.