En este artículo no me refiero a la democracia que existe hoy día en el mundo sino al concepto del sociólogo y politólogo británico Colin Crouch de la “posdemocrácia”, un término que describe un estado de la sociedad donde las instituciones, ritos y formas externas de la democracia se mantienen intactas, pero su sustancia real se ha vaciado de contenido. Ahora Ortega anuncia que no habrá más elecciones; Bukele busca convertirse en presidente eterno; Trump agita, otra vez, el fantasma del fraude, lo mismo que Petro. ¿Por qué las reglas de la democracia dejan de ser sagradas en las Américas?
El vaciamiento de la sustancia democrática produce varias consecuencias críticas según Crouch, que son:
1. La desposesión política de las clases populares y medias:
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Pérdida de capacidad distributiva: Al desplazarse la toma de decisiones hacia las élites financieras y empresariales, los gobiernos dejan de abordar cuestiones fundamentales como la redistribución de la riqueza, la reducción de la desigualdad y el fortalecimiento del Estado de bienestar.
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Marginalización del trabajo frente al capital: Los sindicatos y las organizaciones comunitarias pierden fuerza negociadora. Las demandas de los trabajadores o de las clases menos favorecidas pierden representación en la agenda pública, inclinando la balanza sistemáticamente a favor del capital transnacional.
2. Captura del Estado y mercantilización de lo público:
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Gobernanza por y para los lobbies: Las grandes corporaciones globales no solo ejercen presión externa, sino que se integran en el propio diseño de las políticas públicas a través de consultoras, agencias externas o financiación de partidos.
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Privatización de la ciudadanía: Las áreas esenciales para el bienestar social (salud, educación, pensiones, infraestructura) se tratan bajo una lógica puramente comercial. El ciudadano deja de ser un sujeto de derechos políticos para convertirse en un cliente o usuario de servicios corporativos.
3. Degradación de la política a un «espectáculo vacío»:
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Superficialidad del debate público: La actividad política adopta las técnicas del marketing corporativo, centrándose en el diseño de imagen, eslóganes emocionales y la gestión de la percepción mediática en lugar de proyectos ideológicos sustanciales.
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Elección sin alternativas reales: A pesar de haber partidos diferentes, la convergencia en torno al modelo económico neoliberal hace que el electorado sienta que las elecciones no ofrecen un cambio real de rumbo, independientemente de quién resulte electo.
4. Tecnocracia e invisibilización de la toma de decisiones:
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Desplazamiento del poder fuera del escrutinio público: Las decisiones socioeconómicas más trascendentales son derivadas a órganos no electos (bancos centrales, tribunales arbitrales de comercio, agencias multilaterales), bajo el pretexto de que son asuntos «técnicos» que están fuera del alcance del debate político ordinario.
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Falta de rendición de cuentas (accountability): Dado que las decisiones se toman a puerta cerrada entre la clase política y los grandes actores económicos, se destruyen las cadenas claras de responsabilidad democrática.
5. El ascenso de la apatía, el cinismo y el extremismo
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Desafectación y alienación ciudadana: Al percibir que su voz no influye en las decisiones reales, la ciudadanía cae en el cinismo o el desinterés, abandonando la participación política activa.
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Caldo de cultivo para la reacción autoritaria: Crouch advierte que la frustración acumulada por la falta de respuestas democráticas abre la puerta al surgimiento de populismos radicales o nostalgias autoritarias. Estos movimientos explotan la desilusión popular canalizándola hacia el resentimiento, la xenofobia o la búsqueda de «líderes fuertes», amenazando aún más los derechos civiles de cualquier población en un mundo donde creíamos reinaba la democracia y algunos países cómo el nuestro pelearon mucho para que exista en casa luego de décadas de la grosera dictadura que no construyó o fortaleció las bases para que la sociedad sea dueña de su voto para conocer y elegir bien a los responsables de la gestión de los recursos públicos, para que a su vez conozcamos nuestros derechos y deberes como ciudadano de una ciudad, provincia o país.
Mucho desaliento
Desafortunadamente hoy día la democracia en América Latina atraviesa un periodo de profunda mutación y fragilidad. No estamos presenciando el colapso repentino a través de los clásicos golpes de Estado militares del siglo XX, sino un desgaste progresivo e institucional desde el propio sistema.
Fortalecer la democracia no es un evento único, sino un proceso continuo de mantenimiento institucional, social y cultural. Cuando una democracia se debilita (ya sea por la polarización, la corrupción o la pérdida de confianza ciudadana), su reconstrucción requiere intervenir en varios frentes simultáneos como:
1. Fortalecimiento institucional y división de poderes
2. Renovación de la representación política
3. Educación cívica y pensamiento crítico
4. Eficacia del Estado (La «democracia de resultados»)
5. Fomento de una sociedad civil activa
De esta forma no solo seguiríamos existiendo “libres” en nuestros países sino con la existencia de la cracia en el demos o el poder en el pueblo. Que puede asegurar;
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La protección de los derechos humanos y libertades individuales.
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Control del poder y prevención del autoritarismo
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Resolución pacífica de conflictos y estabilidad social
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Capacidad de autocorrección y adaptación.
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Fomento del desarrollo humano y la innovación
Y evitar que se produzcan gobiernos o sistemas perjudiciales para cualquiera donde y cuando sea. Al tener en cuenta los puntos del fortalecimiento de la democracia evitaríamos que se den los riesgos de la posdemocracia que son;
1. La desposesión política de las clases populares y medias
2. Captura del Estado y mercantilización de lo público
3. Degradación de la política a un «espectáculo vacío»
4. Tecnocracia e invisibilización de la toma de decisiones
5. El ascenso de la apatía, el cinismo y el extremismo
Este mundo post democracia ya está entre nosotros solo que no lo queremos admitir.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
