lunes, mayo 25

La música y sus poderes

Mientras podamos escuchar bien siempre tendremos ganas de escuchar una voz, palabras, melodías o composiciones que hagan bien a la mente y el espíritu, de acuerdo a lo que tenamos que hacer porque no es lo mismo la música de un gimnasio, taller mecánico o la calle de lo escuchemos en la oficina, la cocina, el dormitorio, la sala de estar o nuestro vehículo.

Particularmente debo agradecer mucho a la música porque debido a este arte volví a hablar o emitir sonidos por mi boca luego de aquel accidente que me dejó muy mal años atrás. Además aprendí durante mis terapias de recuperación que el escuchar bien no solo nos permite percibir lo que ocurre a nuestro alrededor o disfrutar de cualquier música sino también sirve para nuestro equilibrio al estar parados y mejora la comunicación, fortalece las relaciones, facilita la resolución de conflictos, aumenta la empatía y promueve un ambiente de trabajo positivo si los decibeles de cualquier melodía están regulados para que en la comunidad en los que existan no interrumpan sino ayuden a que exista concentración y armonía para producir bien en cualquier tarea colectiva.

La música, en su definición más común, se entiende como el arte de combinar sonidos de manera organizada y estética, creando una experiencia auditiva que evoque emociones, transmitir mensajes o simplemente proporcionar placer. Zatorre

 

Según el neurocientífico Robert Zatorre: “La música toca todas las funciones cognitivas que hay”. Las funciones cognitivas son las habilidades mentales que nos permiten procesar información, aprender, razonar, tomar decisiones y adaptarnos al entorno.  Estas funciones incluyen la percepción, atención, memoria, lenguaje, funciones ejecutivas, y habilidades visoespaciales, entre otras. El experto en neurociencia de la música, reivindica el papel de esta disciplina como una palanca de comunicación y expresión de emociones con potencial terapéutico. 

Un factor terapéutico

La música tiene numerosos beneficios para el cerebro, incluyendo la mejora de la memoria, la reducción del estrés y la ansiedad, el aumento de la concentración y la creatividad, y la estimulación de áreas cerebrales relacionadas con la emoción y el movimiento. La música puede ser creada por o a través de cualquier cosa percibida por el oído. Es una disciplina artística de mucha plasticidad se adapta a todo entorno de seres vivos que tengan oídos para percibir auditivamente lo que exista en su entorno o escuchar melodías para entretenerse, crear o producir algo en particular. 

Es importante saber que la música activa diversas áreas del cerebro, incluyendo las relacionadas con la memoria, el lenguaje y las funciones ejecutivas. Esto puede traducirse en una mejora de habilidades como la resolución de problemas, el razonamiento matemático y la capacidad de atención.

Afuera de su hogar u oficina existen muchos sonidos, desde los producidos por los automóviles, el vendedor ambulante promocionando sus productos, la risa de una persona que reacciona a un estímulo o el estornudo de cualquier persona que por cualquier razón natural lo hizo y melodías o las incómodas de las “discotecas ambulantes” cómo dice un amigo a los autos que tienen parlantes a sus carrocerías o lugares del automóvil en los que puedan entrar esas herramientas que sirven sobre todo para aturdir y no tanto para mejorar funciones cognitivas.

Zatorre es un referente mundial en neurociencia de la música. Y sus ideas o investigaciones son tomadas en serio por la comunidad científica-médica que está y/o debe estar siempre actualizada para tratar bien cualquier complicación de la salud humana.