lunes, mayo 18

La lluvia que despertó / Félix Martín Giménez Barrios

Entonces, sin previo aviso para algunos que se encontraban abrumados por la ola de
calor infernal, llegó la lluvia, como si de una clase de milagro momentáneo se tratara.
Gotas gruesas y pesadas cayeron durante horas en la tarde de ayer y desde la
dirección de meteorología e hidrología avisan de que, tanto en Asunción como en
otros departamentos, persistirán las lluvias con ocasionales tormentas eléctricas desde
hoy hasta el próximo viernes.

Como había escrito la semana pasada, un temporal era necesario para mitigar los
efectos de un sol que se vuelve despiadado gracias a la contaminación y destrucción
de nuestros ríos y bosques. La tormenta logró conseguir un cambio radical en el
paisaje urbano, una vista, una sensación que muchos han olvidado. Más allá de ser un
fenómeno natural, la lluvia volvió a simbolizar la esperanza de un buen día para
empezar de nuevo.

Prácticamente desde el inicio del año que el país se encuentra en una especie de
sequía espiritual gracias al devastador poder del poder del sol, que no deja a uno
realizar ejercicios al aire libre a ciertas horas, tampoco permite nuestra concentración
total en las labores a realizar. La lluvia no solo trajo la necesaria humedad para revivir
la vegetación, con ella volvió la esperanza de salir de la negatividad del día a día.

Es evidente que no todo se trata de buenas noticias, sabemos bien que la lluvia puede
generar severos destrozos en combinación con el viento huracanado y los impactos de
los rayos eléctricos. Aun así, esos fenómenos son necesarios para que el ciclo del
planeta continue su movimiento y no permanezca en inercia, en un bucle de clima
caluroso que solo consigue dejar el suelo árido y el paisaje desértico.

Igualmente invito a ver esta lluvia que cae sobre nuestras ciudades y campos no como
un inconveniente u obstáculo que arruine nuestros planes. Veámosla como como un
símbolo de renovación para comenzar de nuevo, así que ahora, con el mismo fatigado
cuerpo por los azotes del astro rey, ve afuera y siente a lluvia caer, saluda al futuro con
entusiasmo y agradece por estar vivo.