La flora está representada por las plantas de una región, hábitat o período geológico particular. De ella nacen muchas pastillas, jarabes e inyecciones que usamos para inmunizarnos, cuidaros o curar alguna dolencia que tengamos, solo tómese unos segundos y observe fuera de su ventana la vegetación que existe fuera de la oficina, su casa o donde se encuentre si no posee una plantera que ahora habite.
Por ejemplo ahora que estamos a cuadras de nuestro invierno se recomienda consumir vitamina c para protegernos de enfermedades respiratorias, esta vitamina se encuentra en las frutas cítricas que su temporada de emerger es justamente ahora y por eso hoy representa una oportunidad para cosechar lo posible y tener en reserva ese medicamento que nos brinda la naturaleza para estar inmunizados o protegidos de cualquier mal que pueda surgir en la estación de baja temperatura.
Entre las opciones naturales con las que contamos para estar o seguir con buena salud se encuentra el jengibre que tiene numerosas propiedades beneficiosas para la salud, incluyendo su capacidad antiinflamatoria, antiemética, antioxidante y digestiva. Algunos ven la raíz ardiente como una cura milagrosa para los resfriados, pero existen formas más fáciles y económicas de reforzar el sistema inmunológico. Ahora se ha encontrado que las inyecciones de jengibre refuerzan la inmunidad. El jengibre es una raíz, originaria de Asia, que se utiliza especialmente en la cocina como planta medicinal por sus propiedades curativas. Incluso hay quienes no lo muerden sino lo beben en tés o lo preparan cómo bebida.
Esta raíz puede ser considerada amarga, también con sabor picante y aromático. La Dra. Emily Leeming, dietista del King ‘s College de Londres, afirma que es poco probable que sea una cura milagrosa. Asegura que solo existen pocas investigaciones que demuestran que los extractos de gingerol, los polifenoles activos del jengibre, pueden ayudar a reducir algunos marcadores de inflamación (una respuesta inmunitaria), pero la evidencia todavía es bastante débil.
Todo entra por la boca
Tengo un amigo que dice; “es mejor y más barato prevenir que curar”, y siguiendo esa filosofía de vida, cómo el consumir y cosechar lo que la naturaleza nos regala, a veces veo cómo varias veredas en mi país se llenan de pomelos, mandarinas o limones que pueden ser usadas en la cocina para el desayuno, almuerzo o cena de quienes ocupen una casa. Algunas cuentan con patios que sin duda tendrán plantas que produzcan no solo ramas, hojas y flores sino alimentos no solo para aves o insectos sino también para nosotros.
Algunas poseen atractivos sabores acompañados de beneficios para el consumidor. Muchos creen que el ser vegano o alguien que no come ningún producto animal como carne, leche, queso o huevos es algo aburrido, más tómese un minuto en pensar cómo estaría de humor, aino y voluntad para hacer lo que exista en su agenda luego de haberse comido frutas, verduras, legumbres, cereales, frutos secos y semillas, acompañados de su bebida preferida que es el agua, que aunque carezca de sabor también sirve para digerir adecuadamente lo consumido.
La inflamación solo se puede reducir con una dieta constante, sana y equilibrada, ejercicio, dormir bien por la noche y controlar el estrés. Un shot diario de jengibre puede contribuir ligeramente a esto, pero existen maneras más fáciles y económicas de tener un impacto más comprobado en el sistema inmunitario, que funciona identificando y eliminando sustancias extrañas (antígenos) que pueden causar daño al organismo. El mismo que está siempre bajo amenazas en cualquier momento, lugar, con quién sea y bajo cualquier condición.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
